lunes, 26 de enero de 2009

Mensaje de Benedicto XVI a periodistas católicos

Ilustrísimo Señor

Dr Massimo Milone

Presidente de la Unión Católica de la Prensa Italiana

He sido informado de que la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI), de la cual Usted es Presidente, celebra en estos días su Congreso nacional, recordando el quincuagésimo aniversario de su fundación. La circunstancia me es propicia para dirigir a usted y a sus colegas mis cordiales felicitaciones y a la vez expresar mi aprecio por el precioso servicio que la UCSI ha ofrecido, en el curso de sus cincuenta años de vida, a la Iglesia y al país.


A medio siglo de distancia de la fundación de la Unión muchas cosas han cambiado. De modo más visible en los sectores que van de la ciencia a la tecnología, de la economía a la geopolítica; de modo menos visible, pero más profundo y también más preocupante, en el ámbito de la cultura actual, en la que parece haberse notablemente debilitado, junto con el respeto por la dignidad de la persona, el sentido de los valores de la justicia, la libertad, la solidaridad, que son esenciales para la supervivencia de una sociedad.

Anclado en un patrimonio de principios enraizados en el Evangelio, vuestro trabajo de periodistas católicos resulta hoy aún más difícil: al sentido de responsabilidad y al espíritu de servicio que os distinguen, debéis unir una cada vez más fuerte profesionalidad y a la vez una gran capacidad de diálogo con el mundo laico, en búsqueda de valores compartidos. Tanto más fácilmente seréis escuchados cuanto más coherente sea el testimonio de vuestra vida. No son pocos, entre vuestros colegas laicos, aquellos que esperan de vosotros el testimonio silencioso, sin etiquetas pero de sustancia, de una vida inspirada por los valores de la fe.

Estáis comprometidos, soy bien consciente, en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad son a menudo amenazados, y los intereses económicos y políticos tienen a menudo preeminencia sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común. Os exhorto a no ceder a compromisos en valores tan importantes, sino a tener el valor de la coherencia, incluso a riesgo de pagarlo en persona: la serenidad de la conciencia no tiene precio.

Os estoy cercano con la oración, pidiendo al Señor que os ayude a estar siempre "dispuestos a responder a quien os pida razón de la esperanza que está en vosotros" (1 Pe 3, 15). Con este augurio le envío, señor Presidente,a los Dirigentes y a los Miembros de la Unión Católica de la Prensa Italiana, como también a sus familias, una especial Bendición Apostólica, propiciadora de numerosos favores celestes.

En el Vaticano, 19 de enero de 2009

BENEDICTUS PP XVI

catholic.net

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