martes, 16 de junio de 2009

16 de Junio: San Pío de Pietrelcina



"La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón..."

Francesco Forgione nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, una pequeña aldea del Sur de Italia, en el seno de una humilde y religiosa familia de agricultores.

A los 15 años hizo su ingreso en el Noviciado de los Padres Capuchinos en la Ciudad de Morcone. Allí tomó por nombre el de Pío de Pietrelcina, en honor a San Pío Papa Mártir a quien le tenía una gran devoción y en memoria de San Pío V.

A todo lo largo del duro noviciado, fray Pío fue siempre ejemplar y puntual en la observancia de la regla y los ayunos. Se distinguió por el «don de lágrimas» que derramaba en abundancia, particularmente durante las meditaciones sobre la Pasión de Cristo. El domingo 27 de enero de 1907, hizo por fin la profesión de los votos solemnes y perpetuos, que cumplió fielmente. Durante estos años su salud se debilitó notablemente y sintió los ataques visibles del diablo, cada vez más violentos, incluso contra su integridad física.

A pesar de su debilidad física, una excepcional fuerza de voluntad y la continua asistencia divina le permitieron completar sus estudios y ordenarse sacerdote. El 10 de Agosto de 1910 celebró su primera Misa, en la Catedral de Benevento. En 1916 fue asignado a San Giovanni Rotondo, donde vivió hasta su muerte. Durante el mes de septiembre de 1918, aparecieron visiblemente las llagas de Nuestro Señor en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho, haciendo del Padre Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia.

Toda su vida no ha sido otra cosa que una continua oración y penitencia, lo cual no impidió que sembrase a su alrededor felicidad y gran alegría entre aquellos que escuchaban sus palabras, A través de sus cartas al Confesor, se descubren tremendos e insospechables sufrimientos espirituales y físicos, seguidos de dicha inefable, derivada de su íntima y continua unión con Dios, que fomentaba su ardiente amor por la Eucaristía y por la Santísima Virgen.

El Padre Pío murió el 23 de Septiembre de 1968. Está sepultado en la cripta del Santuario de Nuestra Señora de las Gracias, San Giovanni Rotondo, donde es visitado por un número creciente de peregrinos de todo el mundo.

En noviembre de 1969 comenzó su causa de beatificación; fue declarado Venerable el 18 de diciembre de 1997 y Beato, el 2 de mayo de 1999.

El domingo 16 de junio de 2002, en la Plaza de San Pedro en Roma, S.S. Juan Pablo II lo canonizó. Durante la ceremonia de canonización, –la más multitudinaria de la historia del Vaticano–, el Santo Padre señaló durante su homilía que "el nuevo santo nos invita a poner a Dios por encima de todo, a considerarlo como nuestro sumo y único bien».

Al concluir la ceremonia, luego de rezar la oración del Angelus, el Santo Padre anunció que la memoria litúrgica del nuevo santo tendrá carácter "obligatorio" y será celebrada el 23 de septiembre, en el aniversario de su muerte, que en el caso de los santos, es el día de "su nacimiento al Cielo".

iglesia.org

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