domingo, 2 de mayo de 2010

¡Qué alegría tener un amigo sacerdote!

Anécdotas de un sacerdote. Nunca le dije el nombre completo de mi hermana. No le gusta manejar y menos en lugares descococidos ¿Cómo supo la cama? ¿Como llegó?

Tuve una hermana que se infectó con el virus del Sida en 1985, justo cuando se separó de su esposo y con el señor que se hizo su "amigo" la infectó.

Fueron 9 años de mucho sufrimiento de su parte y después de una histerectomía se puso muy grave. Llamamos al Pbro. Diocesano Rito García amigo de muchos años de la familia. La vio y nos dijo: su hermana se está muriendo. No le di la comunión, pero le di la absolución bajo condición, ya que seguía viviendo con el "amigo".

La familia se molestó mucho pero mi esposo y yo sabíamos perfectamente el actuar y sus razones de sacerdote. Estuvieron presentes todo tipo de infecciones en esos años y nosotros no sabíamos qué tenía. Supongo que su médico, también amigo de todos y ella con el paso de los años ya lo sabía, pero creía que moriría antes de que nos enterásemos.

Gastrointestinales y bucodentales, bronquitis, herpes, en uñas de pies y manos, Gripas tremendas, etc. Hasta que culminó en un infarto y una tromboembolia que le impidió trabajar. De la noche a la mañana perdió todo: libertad, casa, empleo, salud, "amigo", etc. Vivió con nosotros un año y medio. Un día empezó con tos, fuimos al Seguro Social y le dijeron que tenía que internarse en La Raza, situación que le dolió mucho, pero como ella era una persona muy bella, muy buena hija, estupenda hermana, amiga, esposa, madre de una niña adoptada por insistencia de su esposo, no habló más... preparó sus cosas y dijo: estoy lista.

Fue uno de los peores días de mi vida... horas y horas hasta que la dejé ahí sola, ya era de noche y yo no sabía ni en dónde había dejado el coche cuando llegamos de madrugada.

Le llamé al Padre Rito y le platiqué todo. Me escuchó con mucha atención.

Después de muchos días, estudios, plena temporada navideña, es decir sin muchos médicos, enfermeras, etc., insistían que tenía cáncer de pulmón y por fin decidieron que la trasladaban a Hematología. Al llegar nos enfrentamos con el dolor de ver a 5 personas casi muriendo y con un letrero que decía "AISLAMIENTO".

Me llamaron dos médicos muy jóvenes y me dijeron: Su hermana está infectada con el virus del Sida. Increíble pero era cierto lo que me estaban diciendo y yo estaba sola. Corrí al teléfono y no me podía comunicar en ese entonces a Cuautitlán en donde trabajaba mi esposo, así que al primero que se me ocurrió llamar fue al padre Rito. Le dije lo que me estaba sucediendo y apenas podía hablar yo y a él poco le escuchaba. Colgué. Fui a la Administración a arreglar algo de la Incapacidad y cuando llegué... ¡El padre Rito estaba confesando a mi hermana! Ya habían pasado 8 años de cuando la había visto....
Nunca le dije al Padre en qué Hospital estaba, ya que en la Raza hay más de 5 hospitales.

Nunca le dije el nombre completo de mi hermana. No le gusta manejar y menos hasta el D. F. ¿Cómo supo la cama? ¿Como llegó?

Sólo el Espíritu de Dios sabe cuándo, cómo y porqué hace las cosas. Salió y me dijo: Ya se confesó su hermana y también le dí la comunión. Lupita, también traje para usted, ¿quiere comulgar? Ahí a medio pasillo del hospital me hinqué y recibí el más hermoso regalo que podemos recibir en esta vida... justo en el momento que sólo Él me podía aliviar y consolar.

Al padre Rito lo conocí en el año de 1976 siendo el encargado de la Comunidad Catequética en donde estaban mis hijas y yo. Se escondía el día de su cumpleaños porque se apenaba mucho con las catequistas.

Decía que nosotros le enseñamos muchas cosas y es amigo de nosotros hasta el día de hoy. Jamás nos abrazaba o nos daba un beso, es igual de serio que mi esposo y dicen que por esa razón se caen muy bien. Pues ese día, con toda la caridad me tocó un poco el hombro y me dijo: ¡Bendito sea Dios!

¡Qué alegría tener un amigo Sacerdote!

María Guadalupe Lemus de Cortina
catholic.net

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