sábado, 2 de octubre de 2010

Volver al primer amor


Los discípulos vuelven a tomar las redes. Si recordamos que muchos de ellos habían sido pescadores y habían dejado las redes para seguir a Cristo, esta vuelta a las redes es mirar para atrás.

Ya no vivían la presencia de Cristo en sus vidas, aunque sabían que estaba resucitado; al tirar las redes, no lo invocan, y no son capaces todavía de reconocerlo.

También en nuestras vidas puede suceder esto. Hemos experimentado la presencia de Cristo, lleno de poder y de amor, hemos visto su gloria, pero pasa el tiempo, se debilita el entusiasmo, y se nos hace rutinario y pesado eso de creer sin ver. Entonces, poco a poco, empezamos a apoyarnos en otras seguridades, retomamos lentamente las cosas que habíamos abandonado para seguir a Cristo. Ya no soportamos vivir de lo invisible, y nos convertimos en esos tibios que Dios prefiere vomitar de su boca (Apoc. 3, 16), o en esos que han perdido «su primer amor» (Apoc. 2,4). Pero él está presente en nuestra vida; aunque no advirtamos su presencia, él está contemplándonos con amor y bendiciendo nuestra existencia.

Pero después de haberle mostrado a Pedro que con sus solas capacidades humanas y sin invocarlo a él, ya no puede ni siquiera pescar, Jesús deja a Pedro la suprema misión de guiar a la Iglesia, de apacentar sus corderos.

La triple pregunta recuerda la triple negación (13, 38), y eso explica la tristeza de Pedro luego de la tercera pregunta. Pero Pedro aprende la lección y no hace alarde; sólo se somete a lo que Jesús conoce de su corazón. Después Jesús, le repite a un Pedro ya purificado su primer «sígueme».

Víctor Manuel Fernández
iglesia.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Artículo de la semana:

¿Pasa el tiempo y no recibes lo que esperas?

DIOS DESEA QUE LE CREAS Aunque no veas ninguna posibilidad, aunque veas que todo se ha ido cuesta abajo, aunque veas que los recursos que ...

Traductor

Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *