miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡Mentira todo!

Me consuela enormemente esta frase de san Francisco de Asís: «Lo que uno es ante Dios, y no más ni menos, eso es lo que uno es». Me pone en la realidad más absoluta de quién soy, esto es, que no soy nada.

Creo que la vida debe girar en torno a mí, que los demás han de pensar como yo quiero, que deben de hablarme bien porque es un deber por ser tan maja, que Dios ha de hacer mi voluntad porque con tantas cosas que tiene, las mías se le van escapando y no controla, que si yo fuera Dios... hay si yo fuera Dios, haría mi historia muy diferente a lo que Él hace conmigo...

Hay tantas mentiras en mi vida..., tantas caretas..., tantos «Señor, te amo» que son humo..., tantos «creo» en mis labios mentirosos..., tantos «tantos» que... cuando uno se pone con humildad ante Dios, descubre la verdad, que no es otra que: yo no soy... Y, con asombro descubro como Pedro que estoy caminando sobre el agua, y hay madre, cuando veo cómo es mi vida, para abajo voy: «Dios mío, ¿cómo es posible...?». Pues sí, es posible tanto derroche de amor hacia esta nada.

En noviembre del año 1998 fuimos a la convivencia de inicio de curso, ese año fue especialmente el más duro de mi vida, lleno de interrogantes, miedos, temores, soledades... Allí nos leyeron esta carta que Jesús Muñón había escrito. A esta convivencia fuimos varias comunidades, y ese año, especialmente lleno de jóvenes que, la verdad sea dicha, no nos portamos nada bien -me voy a incluir, aunque yo no tenía ni ganas de mirarme en aquél momento-; los catequistas tuvieron que enviar a su casa a algunos, por todo lo que montaron una noche, bueno a lo que voy, esa tarde que la leyeron, no se oía ni una mosca, y después, se hizo un gran silencio. Para mí fue un testimonio fortísimo en aquél momento, testimonio que recuerdo SIEMPRE en mi vida; hoy estoy en un momento de mi vida algo parecido (no por la enfermedad) y leer este testimonio, me vuelve a poner ante Dios «desnuda», y con asombro, preguntarle al Señor: «¿Qué tengo yo para que me ames tanto, Dios mío, si todo es una mentira?».

En el libro «Hasta la cumbre» han incluido este testimonio que Pablo leyó a las hermanas. Es un poco largo, pero te invito con todo el corazón a que lo leas, no sé cómo estará tu vida HOY, a lo mejor Él sale a tu encuentro con esto.

Este es el lugar de donde lo he sacado: Un sacerdote entrega su vida.

iglesia.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Artículo de la semana:

La ausente del Siglo XXI: La Voluntad

El siglo pasado estuvo lleno de vicisitudes y guerras. La voluntad y la reflexión constituyeron columnas vertebrales en las generaciones q...

Traductor

Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *