jueves, 9 de diciembre de 2010

Jesús, ocúpate Tú

¿Por qué te confundes agitándote? Déjame a cargo de tus cosas y todo se calmará. En verdad te digo que cada acto de verdadero y completo abandono en Mí, produce el efecto que deseas y resuelve las situaciones espinosas.

Abandonarse en Mí no significa atormentarse, confundirse y desesperarse, elevando luego hacia Mí una plegaria agitada para que Yo haga lo tú quieres; sino que es cambiar la agitación en oración. Abandonarse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, alejar el pensamiento de la tribulación y descansar en Mí para que yo solo obre, diciendo: Ocúpate Tú. Se oponen al abandono, la preocupación, la agitación y el querer prever las consecuencias de un hecho.

Cierra los ojos y déjate llevar por la corriente de mi Gracia, cierra los ojos y déjame trabajar, cierra los ojos y piensa en el presente, alejando el pensamiento del futuro como si fuera una tentación, reposa en Mí creyendo en mi bondad y te juro por mi amor que diciéndome con abandono, ocúpate Tú, Yo me ocupo de lleno, te consuelo, te libero, te conduzco.

Y cuando te debo llevar por un camino diverso del que tu ves, yo te adiestro, te llevo en mis brazos. Aquello que te angustia y te hace un inmenso mal es tu razonamiento, tu pensamiento atormentado y continuo, el querer resolver todo aquello que te aflige.

Cuantas cosas obro Yo cuando el alma se vuelve hacia Mí en sus necesidades tanto espirituales como materiales y me dice: Ocúpate tú, cierra los ojos y reposa. Obtienes pocas Gracias cuando te confundes para producirlas tú mismo; obtienes muchísimas cuando la oración y la confianza en Mí son completas. Tú, en tu dolor, oras para que yo obre, pero para que obre según tú crees... No te diriges hacia Mí sino que quieres que yo me adapte a tus ideas.

No obres de este modo ora como Yo te he enseñado en el Padrenuestro: hágase Tú voluntad así en la tierra como en el cielo, es decir, dispone Tú de esta necesidad como mejor te parezca, para nuestra vida eterna y temporal.

Si me dices de verdad, hágase tu voluntad, es decir, ocúpate Tú, Yo intervengo con toda mi omnipotencia y resuelvo aún las situaciones más cerradas y difíciles. No te desanimes, cierra los ojos y dime con confianza: Hágase Tú voluntad, ocúpate Tú. Te digo que Yo me ocupo y que intervengo y hasta obro milagros cuando es necesario. No te angusties si la situación empeora, cierra los ojos y di: Ocúpate Tú. Te digo que yo me ocupo y no existe una medicina más poderosa que una intervención mía de amor.

Tú eres ansioso, quieres evaluarlo todo, pensar en todo y es así como te abandonas en las fuerzas humanas y, peor aún, en los hombres, confiando en la intervención de ellos. Esto es lo que obstaculiza mi intervención. Cómo deseo este abandono de tu parte para poder beneficiarte! Cómo me duele verte angustiado.

Es justamente tu alejamiento de Mí que te convierte en presa de las iniciativas humanas, por eso debes confiar sólo en Mí, reposar en Mí y abandonarte en Mí para todo. Yo hago milagros en proporción al pleno abandono en Mí y a la despreocupación de parte tuya. Yo distribuyo tesoros de Gracia cuando tú te encuentras abatido. Obra divinamente aquel que se abandona en Dios.

Cuando ves que las cosas se complican, di con los ojos del alma: Jesús ocúpate Tú. Haz esto en todas tus necesidades y verás continuos y silenciosos milagros. Te lo juro por mi Amor.

iglesia.org

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