jueves, 19 de mayo de 2011

¡Despierta de la Resaca: Di que NO al alcohol! 2ª Parte

De todos es conocido que muchos de nuestros jóvenes asocian el ocio, la fiesta y las vacaciones con el consumo de alcohol. Es más, creen que beber les hará más populares, más atractivos, más felices. Pero no son conscientes de que el alcohol no es tan divertido como parece.

Al contrario, esta especie de ritual incorporado, desgraciadamente, a la «normalidad», es uno de los peores compañeros de diversión que se puede elegir. De hecho provoca muchos dolores de cabeza.

En primer lugar, porque el consumo de alcohol esclaviza, y sin advertirlo, crea una dependencia física y psíquica de la que es difícil salir, incluso para los adolescentes, puesto que cuanto más joven se es, más sensible resulta a los efectos del alcohol y más vulnerable a los posibles riesgos

Y en segundo lugar, por los peligros que conlleva: de la euforia inicial se pasa a la confusión y la incoordinación motora. Luego viene el estupor, la pérdida de voluntad, y la pérdida de reflejos que puede provocar un coma etílico, o lo que es peor, la ausencia de reflejos que te lleva, irremediablemente, a la muerte.

De ahí que, y a pesar de que muchos padres nos encontramos desbordados ante este fenómeno, y aceptamos con «resignación» o con «ignorancia» que nuestros hijos se reúnan con sus amigos para beber, e incluso, «toleramos», con un «pacto de no agresión», que para superar sus complejos, vencer la timidez para hacer nuevas amistades, pasar un rato alegre y divertido bailando, necesitan una copa para inhibirse; no podemos seguir justificándolo con comentarios como que «es algo por lo que hay que pasar, ya pasará…»",¡yo también lo hacía a su edad!, ¡por beber un poco no pasa nada!…

¡Padres, despertémonos de la resaca! ¡«Perdamos el tiempo» con ellos y ayudémosles a decir que NO al alcohol!

Sólo así, no arriesgaremos a nuestros hijos, a nuestra familia, y podremos ayudarles a plantarle cara a una «normalidad» que, sin duda, les puede esclavizar.

Y para ello, dado que el consumo de alcohol está tan arraigado en nuestra cultura y nuestras costumbres, propongo que les demos ejemplo y consumamos con moderación, no seamos permisivos y fijemos unas normas de cumplimiento obligatorio («si bebes no conduzcas», «los adolescentes no deben beber», «no se bebe en zonas comunes donde pueda ser un ejemplo nocivo para los pequeños… »), hablemos con nuestros hijos, démosles información y expongámosles los riesgos y las posibles consecuencias de llevar unas copas de más.

Remedios Falaguera
almudi.org

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