domingo, 3 de julio de 2011

Este mundo de cansados y agobiados... ¿buscamos descanso en Dios?

Evangelio: Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

ESTE MUNDO DE CANSADOS Y AGOBIADOS...

La oración de la Salve se refiere a este mundo como un "valle de lágrimas", es decir, un lugar de tristezas y desasosiegos.

Jesús, en el Evangelio de hoy, viene a definirlo como un mundo de cansados y agobiados. ¿Quién no se siente cansado y agobiado? ¡Que levante la mano! Todos decimos demasiadas veces que estamos cansados y agobiados. Estresados, utilizando un concepto muy de moda.

¿A dónde acude el estresado de hoy para salir de su estrés? A los placeres del mundo, en primer lugar. Contra el estrés, nada mejor que no hacer nada - piensa - San Pablo nos advierte del engaño y nos recuerda que no estamos sujetos a la carne, sino que estamos hechos para volar más alto y, por el camino del Espíritu encontrar el descanso tan deseado. El mundo me puede proporcionar muchas evasiones que me sacan de mis problemas... por un momento, porque después vienen otra vez, y a menudo con más intensidad. Comenzamos las vacaciones diciendo "¡qué cansado voy!" y las terminamos diciendo: "¡Qué cansado vengo; menuda caravana!". Aunque no niego que ayude la sana distracción ni me estoy oponiendo al legítimo descanso, no parece sensato ni lógico que los eternos cansados por este mundo tan estresante busquemos en el mismo mundo un descanso eterno, único, definitivo.

¿A dónde acudo, pues me estoy "estresando" más aún? ¡Ya lo tengo! Al psicólogo. Porque esto es un problema que, al fin y al cabo, todos parecen tener. Ya se sabe: "Mal de muchos..." También ahora puntualizo y digo que nada tengo contra la maravillosa labor que pueden realizar estos profesionales. Pero ¿realmente me creo que me pueden alcanzar la paz definitiva?

¡Hey! ¿Alguien se acuerda de Dios, de acudir o recurrir a Él? Porque el ofrecimiento de Dios ahí está, y gratis: "Venid a mí, los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré". Cuando rechazamos a Dios, nos alejamos de la única fuente real de alivio, verdadero y profundo.

Dios no quiere quitarnos nada bueno, sino todo lo malo que tenemos, incluídos los agobios que nos hunden y no nos dejan levantar cabeza. Dios es Padre, Amigo, Cercano... ¿Por qué nos enfadamos, en medio de nuestros agobios, con quien precisamente se ofrece a nosotros como alivio y descanso?

El enfado y el rechazo hacia Dios es cerrar las puertas al verdadero descanso y abrirlas a mayores agobios. No perdemos nada con darle una oportunidad a Dios cada día. ¡Déjate querer por Él! ¡Déjate convencer por Él! Que es entonces, por ese camino de humildad y reconocimiento de Su grandeza, cuando vas a encontra alivio auténtico a tu cansancio y agobio.

Él es manso, humilde y sencillo de Corazón. Por eso nos tiende la mano para levantarnos cuando estamos cansados y agobiados. Acudamos a él con esperanza y con alegría, como profetiza Zacarías que será la alegría de quien reciba al Señor como su Dios y lo aclame como su Rey, con las palabras del salmo 144 con el que hemos orado hoy enre lecturas.

"Haced lo que Él os diga". Las palabras de María son las de una Madre que sabe dónde está el remedio al agobio y sufrimiento de sus hijos. Ayer fue el Inmaculado Corazón de María. Hagamos caso a María. Anteayer fue el Corazón de Jesús. Hagamos - porque es para nuestro bien y descanso - lo que nos dice Jesús.

P. Mario Ortega
En la barca de Pedro

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