jueves, 7 de junio de 2012

Sentirse, ¿cómo saber si soy una persona resentida?

Hay personas que tienen una especial inclinación al resentimiento, se Sienten con mucha facilidad, reaccionan desproporcionadamente ante situaciones difíciles, dolorosas o simplemente que no son de su agrado, acumulando rencores infundados.

Recordemos situaciones en las que podemos sentir el resentimiento:

- Determinadas acciones: un comentario crítico, una llamada de atención una mirada de indiferencia o desprecio, un determinado tono de voz, una ironía, etc.

- Omisiones de los demás: el que se siente herido porque no le felicitaron el día de su cumpleaños, porque alguien no lo saludó, no le dio las gracias o no lo invitó a su fiesta; o tal vez porque siente que no valoran lo que hace, no lo toman en cuanta, no le piden su opinión o no le hacen caso.

Si ante estas situaciones sientes que el mundo se te viene encima, te sientes sumamente agredido o entristecido y lleno de amargura, lo más probable es que seas una persona RESENTIDA.

¿Qué puedo hacer?

Lo primero es preguntarnos si ese sentimiento negativo que siento es proporcionado a la realidad de la acción o de la omisión. ¿De verdad no me felicitó porque le caigo mal o simplemente porque es así distraído (a)? ¿De verdad me ofende cada vez que me habla con ese tono que no me gusta o es su forma de indicar las cosas sobre todo en ciertos temas?

¿Estoy sentido o soy resentido?

. Una persona está sentida cuando, por algún suceso concreto, se encuentra interiormente dolida y permanece este dolor dentro. Cosa muy normal, humana y que todos experimentamos.

. Cuando este sentimiento se ha convertido en una forma de ser, cuando yo, no sólo estoy sentida, sino me siento con facilidad, entonces soy una persona resentida

Cuando alguien ya no sólo está, sino que es resentido, sus reacciones afloran continuamente y a veces en forma agresiva, incluso ante situaciones que no son ofensivas. Esto deriva de situaciones que no se han aceptado y perdonado y por esto aparecen una y otra vez robando la paz del alma.

Es importante detenernos aquí y pensar si dentro de nosotros mismos estamos sentidos o somos resentidos.

Dentro del estar y ser resentidos hay algunos Aliados que facilitan convertirnos en personas resentidas e incapaces de disculpar y mucho menos perdonar. Estas son: el egocentrismo, el sentimentalismo, la imaginación y la inseguridad. En esta sesión del curso hablaremos del primero

El egocentrismo y el olvido de sí

El egocentrismo es la tendencia a girar en torno a nosotros mismos, convertirnos en el centro de nuestros pensamientos y punto de partida de todas las acciones. La persona egocéntrica cambia constantemente de humor porque de demasiada importancia a todo lo que a ella se refiere especialmente si se trata de cosas negativas por parte de los demás (…).

El siguiente cuestionario nos ayudará a reflexionar sobre nuestra capacidad de egocentrismo y olvido de sí

1. ¿Suelo usar la palabra yo para empezar cualquier frase?

2. ¿Me dejan indiferentes las noticias de catástrofes, accidentes y permanezco ajeno en general?

3. ¿Oro por los demás? ¿especialmente por aquellos que se encuentran en mayor dificultad en su vida?

4. ¿Suelo interpretar mal la forma de actuar de los demás? ¿Si no de todos al menos de algunas? ¿O he formado la costumbre de mirar todo con ojos de bondad, de disculpa, de aceptación?

5. ¿Me molesta tratar a las personas que me son antipáticas? ¿Trato de noten mi antipatía?

6. ¿Impongo constantemente mi parecer? ¿Creo que sólo yo tengo la razón? ¿no me gusta recibir consejos? ¿O sé cambiar de opinión con sencillez? ¿reconozco ante los demás cuando me equivoco?

7. ¿Me alegran sinceramente los éxitos ajenos? ¿se hablar bien de los demás? ¿O soy altanero (a), brusco(a)?

8. ¿Renuncio a mis gustos o caprichos personales para complacer a mi esposo (a), hijos, compañeros de trabajo, a cualquiera? ¿o más bien nunca tengo tiempo para agradecer o hacer favores?

¿Cómo olvidarnos de nosotros mismos?

La respuesta como ya lo mencionamos anteriormente es mediante la entrega a Dios y a los demás. Un gran ejemplo de olvido de sí, es el que nos dio la Madre Teresa de Calcuta, cundo le preguntaban por su salud decía: “no sé, no he pensado en ello, tengo tantas cosas que hacer por los demás como para pensar en mi propia salud”.


Para concluir esta sesión te invitamos a reflexionar y a llevar a la práctica la siguiente oración:


Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Madre Teresa de Calcuta M.C.

Boletín de Ideas Claras

4 comentarios:

  1. Hola!
    Me encanta ver tu trabajo.
    Yo también he decidido escribir un blog católico, en la esperanza de ayudar a la evangelización de Occidente.
    Podría contar contigo para ayudarme a divulgarlo?
    La dire es: http: // dignitad.blogspot.com.es

    Muchísimas gracias por anticipado,
    Pepe Rios

    ResponderEliminar
  2. Hola Pepe, porsupuesto que puedes contar con mi ayuda, ahora mismo te pongo en la columna de mis blogs favoritos.

    Que Dios te bendiga y te ayude con tu blog a evangelizar al mundo entero.

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  3. hola, soy ateo, pero encuentro interesantes algunas reflexiones, a veces me ocurre que me siento resentido por algunas cosas de una persona que quiero pero no consigo solucionarlas y es como si se me acumularan y no encuentro salida a esto, es un gran problema. gracias

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  4. Hola Lohann, siempre hay que tener paciencia con la actitud de las personas. Hay algunas cosas que nos pueden llegar a molestar, por eso lo mejor es hablar y tener paciencia. Piensa que ciertas cosas de tu actitud no pueden gustar a los demas.

    Dios te esta invitando a que le cuentes a Él ese problema y ayudarte a buscar la mejor solución.Porque Dios es la cura de cualquier problema o dolencia. Pruébalo, haz alguna oración y hablale, como si estuvieses hablando con tu mejor amigo. Aunque no creas no sabes lo misericordioso que es Dios. Él te esta invitando constantemente a que te acerques a su camino.

    Dios te bendiga.

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