martes, 19 de abril de 2016

6 extrañas historias bíblicas que no te contaron en Catequesis


Puede que no tus catequistas no te hayan enseñado esto, pero están allí en la Biblia.

Seguramente has escuchado la historia de Adán y Eva, Noé y el arca, y por supuesto Jesús. Pero la Biblia es un libro muy grande, y allí hay muchas historias poco conocidas. También hay peces mágicos, gigantes y un profeta al que no lo convencía la idea de ser calvo.

Pero no olvidemos que la Biblia ha sido inspirada por Dios, quien es todopoderoso, así que no debería extrañarnos el hecho de que muchas de las historias allí contadas sean tan sorprendentes..

Aquí están 6 de las historias más raras que encontrarás en la Biblia:

1) ¿Híbridos entre gigantes y ángeles?

En el libro del Génesis encontramos este curioso pasaje:

Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas. Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años.» Los Nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos. (Génesis 6, 1-4)

Si te preguntas qué está pasando aquí, bienvenido al club. ¿Quienes son los “hijos de Dios” y que son las “hijas de los hombres”? ¿Qué son los Neflim? En griego esa palabra significa Gigantes, pero ¿quiénes son? ¿Son los hijos de los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres” o algo más?

2) El dinero no crece en los árboles, pero puede ser encontrado en la boca de los peces

Si alguien te dice que Dios no tiene sentido del humor, solo debes mostrarle este pasaje.

Varios dirigentes y funcionarios siempre estaban tratando de poner a Jesús en aprietos. Cuando algunos cobradores de impuestos intentaron ver si Jesús y sus discípulos pagaban impuestos, Jesús le dijo a sus discípulos que él estaba exento de pagarlo (por supuesto, Él es Dios), pero para evitar el escándalo, lo haría de todos modos. Es entonces que Jesús le dice a Simón Pedro de dónde obtener el dinero:

Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti. (Mateo 17, 27)

¿Cómo? Jesús podría simplemente chasquear los dedos y hacer aparecer dinero de la nada. Pero creo que a Él le gusta hacer las cosas del modo interesante.

3) Nunca te burles de la calva de un profeta

Aquí una gran historia para intimidar a los jóvenes y sepan mostrar respeto por sus mayores.

De allí [el profeta Eliseo] subió a Betel. Iba subiendo por el camino, cuando unos niños pequeños salieron de la ciudad y se burlaban de él diciendo: «¡Sube, calvo; sube, calvo!» Él se volvió, los vio y los maldijo en nombre de Yahveh. Salieron dos osos del bosque y destrozaron a 42 de ellos. De allí se fue al monte Carmelo, de donde se volvió a Samaría. (2 de Reyes 2, 23-25)

Moraleja: Nunca te burles de un profeta de Dios.

4) Un profeta discute con un burra… y pierde

El profeta Balaam iba montado en su burra cuando de repente el animal salió del camino corriendo hacia el campo. Muy enojado, Balaam golpeó a la burra pero esta solo atinó a arrimar el pie de su amo contra un muro. Luego de que Balaam golpeara a su animal por segunda vez, la burra se echó al suelo con su dueño encima y fue golpeada por tercera vez. La Biblia nos dice lo que sucedió a continuación:

Entonces Yahveh abrió la boca de la burra, que dijo a Balaam: «¿qué te he hecho yo para que me pegues con ésta ya tres veces?» Respondió Balaam a la burra: «Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora mismo te mataba.» (Números 22, 28-29)

Aparentemente Balaam estaba demasiado molesto como para darse cuenta de que una burra le estaba hablando.

Respondió la burra a Balaam: «¿No soy yo tu burra, y me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Acaso acostumbro a portarme así contigo?» Respondió él: «No.» (Números 22, 30)

¡Sorprendentemente, la burra ganó la discusión!

Entonces abrió Yahveh los ojos de Balaam, que vio al Angel de Yahveh, de pie en el camino, la espada desenvainada en la mano; y se inclinó y postró rostro en tierra. El Angel de Yahveh le dijo; «¿Por qué has pegado a tu burra con ésta ya tres veces? He sido yo el que he salido a cerrarte el paso, porque delante de mí se tuerce el camino. La burra me ha visto y se ha apartado de mí tres veces. Gracias a que se ha desviado, porque si no, para ahora te habría matado y a ella la habría dejado con vida.» (Números 22, 31-33)

Así que si notas que que tu mascota actúa de manera desafiante, considera que te puede estar salvando de ser asesinado por un ángel.

5) ¡Muere, higuera mala!

Algunos dicen que esta es una de las cosas más extrañas que haya hecho Jesús:

Al amanecer, cuando volvía a la ciudad, sintió hambre; y viendo una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró en ella más que hojas. Entonces le dice: «¡Que nunca jamás brote fruto de ti!» Y al momento se secó la higuera. (Mateo 21, 18-19)

Recuerda esta historia la próxima vez que alguien te pregunte “¿qué haría Jesús?”

6) Un enemigo con tal exceso de grasa que el héroe pierde su espada en él

Este es un patrón recurrente en la historia del antiguo Israel: los hijos de Israel están viviendo tan cómodamente que se alejan de Dios, así que Él envía calamidades sobre ellos para obligarlos a volver y levanta a un héroe para salvarlos una vez que se arrepienten.

En este caso Dios ha levantado al héroe Ehud, de quien las Escrituras dicen que era “un hombre zurdo” (Jueces 3, 15), para salvarlos del Rey Eglón, de quien las escrituras dicen que era un “hombre muy gordo” (Jueces 3.17). Ehud le dijo al rey “tengo un mensaje secreto para ti, oh rey” (Jueces 3.19). Así que el rey envía a todo el mundo fuera de su habitación.

Ehúd se le acercó . El rey estaba sentado en su galería fresca particular. Ehúd le dijo: «Tengo una palabra de Dios para tí.» El rey se levantó de su silla. Ehúd alargó su mano izquierda, cogió el puñal de su cadera derecha y se lo hundió en el vientre. Detrás de la hoja entró incluso el mango, y la grasa se cerró sobre la hoja, pues Ehúd no le sacó el puñal del vientre. Luego escapó por la ventana. (Jueces 3, 20-22)

Creo que podemos decir que Ehud nunca recuperó su espada.

churchpop.com

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