martes, 26 de julio de 2016

Jacques Hamel, el cura incansable que murió a manos del DAESH


Dos hombres armados con cuchillos tomaban la iglesia católica de Saint-Etienne-du-Rouvray, localidad francesa cerca de Rouen, a las 10 horas del martes. Cinco personas fueron retenidas como rehenes, entre ellas Jacques Hamel, párroco auxiliar de la iglesia de 86 años. Él sufriría las peores consecuencias del suceso: una hora antes de ser abatidos, los asaltantes degollaban al cura con un cuchillo. El Estado Islámico (IS) reivindicaba el ataque poco después.

"Muy valiente para su edad", así describía a su compañero fallecido el padre Auguste Moanda-Phuati, entre lágrimas para Le Figaro. "Los sacerdotes pueden retirarse ya a los 75 años, pero él prefirió seguir ofreciendo su servicio a las personas porque aún se sentía con fuerzas".

Jacques Hamel nació en 1930 en Darnétal, población de la Alta Normandía. Fue ordenado sacerdote en 1958 y celebró sus "bodas de oro" en 2008 tras rendir 50 años de servicio, según apunta la web oficial de la diócesis de Rouen.

Philippe Maheut, vicario general de la archidiócesis de Rouen, destacaba el cariño que los vecinos tenían hacia el fallecido, según informa EFE. Una vecina del lugar contaba a la BBC que conocía al párroco desde su niñez: "Mi familia lleva viviendo aquí 35 años y siempre hemos sabido de él", "era muy apreciado por todos los vecinos". Tal es así que algunos incluso se han pronunciado en Twitter:

"Me bautizó, me enseñó el catecismo... Estoy indignada, conmocionada, triste..."

"Realmente conmocionado con su muerte, el cura que bautizó a mi hermana y mi madre, que murió sin haber hecho nada para merecerlo"

"Seguiré trabajando hasta mi último aliento"

"Era un hombre sencillo, vivía de la manera más austera posible, sin extravagancias", su compañero Moanda-Puhati también destacaba su calidez, "hemos aprendido muchísimo de su experiencia y sabiduría en la parroquia de Saint-Etienne", añadía el cura congoleño que ha interrumpido sus vacaciones para reunirse con sus feligreses rápidamente.

"Siempre era un rayo de luz en nuestras reuniones parroquiales" afirmaba el padre Aimé-Rémi Mputu Amba, decano de Sotteville-lés-Rouen, quien describía al cura como una persona discreta pero muy atenta. Mputu también destacaba la pasión de Jacques Hamel por su oficio "a pesar de su avanzada edad aún aportaba vida a la parroquia. Siempre que le decían que debía retirarse con su edad, él siempre respondía '¿alguna vez has visto un cura retirado? Seguiré trabajando hasta mi último aliento'. Para él dar misa, desde el momento en que comenzaba, era una forma de consagración, a pesar de las dramáticas circunstancias" explicaba sobre su compañero a Le Figaro.

En la hoja parroquial del pasado mes de junio, con motivo de las vacaciones de verano, Hamel sostenía "(...) En estos momentos podemos escuchar la llamada que nos hace Dios para cuidar este mundo en el que vivimos, con el fin de hacerlo más cálido, más humano, más fraternal (...)". En el blog de la parroquia donde se colgó dicha hoja parroquial ya han convocado la misa en memoria del padre Hamel para este mismo martes en la Catedral de Rouen, a las 18 horas. "Reunámonos para lanzar juntos nuestras oraciones" añaden.

Una vida dedicada a su parroquia

"Desde el comienzo de los ataques en Francia hemos estado teniendo reuniones en el comité interreligioso entre nuestras comunidades" afirma Mohammed Karabila, presidente del Consejo Regional de la Fe Musulmana de Normandía, que describe para Le Figaro al padre Hamel como "un hombre de paz, religión, carismático. Ha dedicado su vida a su religión, sacrificaba su vida por los demás".

El arzobispo de Rouen, Dominique Lebrun, abandonará este martes la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia para volver a su diócesis en Normandía tras el trágico suceso. "Esta noche estaré en mi diócesis, con las familias y la comunidad parroquial, que están en estado de shock", ha dicho Lebrun desde Cracovia. Los obispos españoles sumaban sus oraciones a las de la Iglesia francesa por el alma del sacerdote asesinado.

El Papa Francisco se ha mostrado "particularmente afectado" por el "acto de violencia durante una misa" y ha pedido "paz para todo el mundo". "Estamos particularmente afectados por esta violencia horrible y que ha ocurrido en una iglesia, un lugar sagrado en la que se anuncia el amor de Dios", agregaba el portavoz vaticano.

elmundo.es

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