sábado, 14 de enero de 2017

Jóvenes aburridos al borde de un ataque de nervios

Si les pasáramos a Woody Allen y a Almodóvar datos sobre el fenómeno social del aburrimiento juvenil reaccionarían con provocación haciéndonos unas de sus compulsivas películas. Aproximadamente desde hace dos décadas ha aumentado de modo preocupante el número de jóvenes que padecen de aburrimiento, perturbación considerada como una de las más espantosas por las que un joven puede atravesar justo en el momento de su vida en el que su corazón y su cabeza circulan a más velocidad que el acelerador de partículas suizo.

Es un hecho constatable por numerosas familias y otras instituciones que una parte no pequeña de nuestros jóvenes postmodernos se aburren y huyen como locos de ese estado que lo reconocen como una desesperación encubierta indeseable. Aburrirse es inaguantable y más en un joven que naturalmente demanda divertirse de modo intenso y constante. Además, estudios psicológicos y sociológicos advierten con fiabilidad alta que un joven aburrido – con respecto a uno no aburrido- se expone con mayor riesgo a desembocar en conductas adictivas nocivas como el consumo de alcohol y estupefacientes, y/o en otras adicciones menos confesadas como el sexo, el juego, el shopping compulsivo, adicciones de internautas (chats, twenti, juegos en red, etc.) Desgraciadamente algunos jóvenes que intentan erróneamente escapar de su tedio a través de estos canales están generando serios problemas familiares y sociales.

Si en una sociedad el conjunto de sus jóvenes se aburre es porque les aburre la misma sociedad que los acoge y agita. Algo grave pasa en esa sociedad, y huele a fracaso institucional porque no se ha sabido presentar de modo atractivo e inteligente una oferta que dé respuesta a las apasionantes inquietudes que afloran en esta etapa crucial de la vida, y que requieren encauzamientos bien estudiados. Si se multiplica el número de jóvenes aburridos o quemados vitalmente que es lo mismo, urge investigar y elaborar un análisis crítico que vaya a las causas de este problema social. Numerosos estudios diagnósticos y de sintomatología hablan de causa-efecto: los jóvenes cuando se aburren buscan más botellas y se emborrachan, se drogan más, consumen y navegan más,…huyen a espacios artificiales, psicodélicos y digitales donde combaten el aburrimiento a través de un hiperentretenimiento que les descontrola y les narcotiza la atención. Pero al margen de los síntomas y yendo más a la raíz ¿cómo se ha podido llegar a esta situación de fragilidad social en el sector juvenil a la que no deberíamos acostumbrarnos? ¿Qué no se ha hecho y qué se ha hecho a lo largo de todo el proceso educativo – familiar–escolar-, para que el producto final sea un joven aburrido al borde de un ataque de nervios? A grandes rasgos propongo la siguiente reflexión.

En primer lugar lo que se observa es que muchos de nuestros jóvenes crecen desde infantes dirigidos por un programa asfixiante y trepidante de tareas y actividades que les corta las alas de su iniciativa y creatividad personales. Se les sobrecarga de recursos técnicos exteriores y múltiples para hacerlos competitivos en el mercado laboral: dos y hasta tres idiomas, artes marciales, fútbol, tenis, academias de música y ballet, ofimática y cibernética, etc. Al mismo tiempo desde temprana edad, y en un entorno familiar presionado por un ambiente social de ocio y consumo se les instruye en la cultura de lo lúdico, facilitándoles el acceso al gran supermercado de la diversión: televisión, videojuegos, playstation, wi, mp3, Ipad, Iphone, móviles, Internet, redes sociales, Portaventura etc. Lógicamente para esta amplia adquisición de productos hace falta mucha pasta, y no es raro que algunos estudios identifiquen el aburrimiento como una enfermedad de los nuevos ricos: los niños ricos e ilustrados son los primeros en aburrirse.

En cualquier caso, nuestros niños viajan hacia la adolescencia y juventud con el sobrepeso de una mochila exterior bien equipada y repleta, pero con la mochila interior estrictamente vacía. Se ha invertido mucho en el hardware y muy poco en software, sintetizándose jóvenes expertos en nuevas tecnologías y en juegos pero inexpertos en desarrollar capacidades interiores. A lo largo de este proceso –quizás sin ser conscientes del alcance de las consecuencias- se les ha proporcionado las bases para que hipertrofien su hombre exterior y atrofien el interior, siendo reemplazada la intimidad por lo que se conoce como extimidad. He aquí el joven aburrido, un joven sin interioridad programado para vivir constantemente con un afán inmoderado de novedades que hace que su mente deambule habitualmente en la dispersión y se desquicie ante el horror vacui, horror a quedarse en blanco y sin nada que hacer. Por eso huyen, y como decía Kierkegaard, aterrizan en una “profundidad superficial o en un hartazgo hambriento”. En síntesis se ponen de los nervios.

Solución valiente y ardua sería promover la cultura de la interioridad. Disminuir el nivel de ruidos y de interferencias, que haga posible a un joven sustraerse para estar a solas. Solo estando a solas se puede ser consciente y asumir las riendas de la vida personal; en el recogimiento interior puede un joven encontrar el clímax idóneo para hacer lo más humano y apasionante que se le puede ocurrir: pensar, contemplar y leer. Lo dice lúcidamente la filosofa alemana Hannah Arendt: “cuando se deja de pensar, un hombre es sustituible por cualquier otro”, o por cualquier cosa. En definitiva solo el hombre interior que piensa, contempla y lee puede poseerse y por tanto darse al otro, tomarlo en serio, es decir: dialogar. Se conocen muchos jóvenes que con estas instrucciones logran escapar del aburrimiento, porque viajan hacia dentro y desde la atalaya interior cultivan y excitan la función creadora de su potente inteligencia que les hace más libres y perfectos para darse a los demás y divertirse con ellos.


Emilio García Sánchez
Profesor de Pensamiento Social
Universidad CEU Cardenal Herrera
Departamento de Ciencias Políticas, Ética y Sociología
Email: emilio.garcia@uch.ceu.es
jovenescatolicos.es

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domingo, 1 de enero de 2017

Primer Dogma: María, Madre de Dios

María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: "¿Cómo puede ser María la madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?"

Respuesta: En el diccionario encontramos que "madre" es la mujer que engendra. Se dice que es madre del que ella engendró. Si aceptamos que María es madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios.

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros. Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

Antecedentes de la controversia sobre la maternidad divina de María Santísima:

Los errores de Nestorio
En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.
Sus dos naturalezas no estaban unidas.
Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre.
Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios.
Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina.

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

Concilio de Efeso

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios.

"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios" -Concilio de Efeso

La ortodoxia (doctrina recta) enseña:


  • Jesús es una persona divina (no dos personas)
  • Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.
  • María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.

María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:



  1. María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas.
  2. María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.

El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dioshombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado. La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el VAT II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:

1. La maternidad divina en el misterio de Cristo.

2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.


"Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)

En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra J.P.II el mundo entero al I.C. de María, a través de toda la oración de consagración repite: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío" (S. Juan de la Cruz)

corazones.org

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7 importantes cosas sobre la Solemnidad de María, Madre de Dios, la “Theotokos”


“Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios”, dice la Constitución Dogmática Lumen Gentium (Num. 66) de la Iglesia. Aquí 7 cosas sobre la importante "Solemnidad de Santa María, Madre de Dios" que se celebra cada primero de enero.

1.- Concluye la Octava de Navidad

Con esta Solemnidad se concluye la Octava de Navidad, un conjunto de ocho días, desde el 25 de diciembre, en los que la Iglesia actualmente celebra el Nacimiento de Jesús.

En el Antiguo Testamento (Gen. 17,9-14) se puede leer que hace muchos siglos Dios hizo una alianza con Abraham y su descendencia cuyo signo era la circuncisión al octavo día después del nacimiento. El Hijo de Dios así también lo vivió y recibió en ese momento el nombre anunciado a la Virgen María.

“Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción” (Lc. 2,21).

2.- La Theotokos

Los primeros cristianos solían llamar a la Virgen María como la “Theotokos”, que en griego significa “Madre de Dios”. Este título aparece en las catacumbas debajo de la ciudad de Roma y en antiguos monumentos de oriente (Grecia, Turquía, Egipto).

Los Obispos reunidos en el Concilio de Éfeso (431), ciudad donde según la tradición la Virgen pasó sus últimos años antes de ser asunta al cielo, declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios".

3.- Creado por la fe

“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios” dice una de las antiguas oraciones marianas de los cristianos de Egipto del siglo III (tercero). Cabe resaltar que ese título de “Madre de Dios” (“Theotokos”) no existía y que fue creado por los cristianos para expresar su fe.

4.- Antigua fiesta mariana

La “Maternidad de María” es una de las primeras fiestas marianas que se dio en la cristiandad. Se dice que por el siglo V (quinto), en Bizancio, había una “memoria de la Madre de Dios” que se celebraba el 26 de diciembre, al día siguiente de la Navidad.

Poco a poco se fue introduciendo en la liturgia romana en un día de la Octava de Navidad y ya por el siglo VIII (octavo) se encuentran para esta conmemoración antifonales con el título de “Natale Sanctae Mariae”, así como oraciones y responsorios con los que se honraba la divina “Maternidad de María”.

5.- Jornada de la Paz

Con el tiempo, esta memoria de la Virgen fue desplazada para conmemorar la “Circuncisión del Señor”, pero se mantendría el acento mariano. En 1931 el Papa Pío XI la reestableció para el 11 de octubre con ocasión del XV centenario del Concilio de Éfeso y le dio una categoría equivalente a la Solemnidad actual.

Años después, en esta fecha, San Juan XXIII inauguró el Concilio Vaticano II (1962). Con la reforma litúrgica de 1969, la “Maternidad de María” pasó a celebrarse al 1 de enero, día en que se inicia el “calendario civil”. Un año antes, en 1968, el Beato Pablo VI instituyó para este día la Jornada Mundial de la Paz. Es así que el primer día del año se celebra a María y se ora por la paz.

6.- Fundamento de dogmas marianos

El título “Madre de Dios” es el principal y el más importante dogma sobre la Virgen María y todos los demás dogmas marianos encuentran su sentido en esta verdad de fe. Los otros dogmas marianos son que María tuvo una Inmaculada Concepción, Perpetua Virginidad y que fue llevada en cuerpo y alma al cielo (Asunción).

Asimismo, Nuestra Señora tiene los siguientes títulos: Madre de los hombres, Madre de la Iglesia, Abogada nuestra, Corredentora, Medianera de todas las gracias, Reina y Señora de todo lo creado y todas las alabanzas contenidas en las letanías del Santo Rosario.

7.- Decisión de la Virgen

En noviembre de 1996 San Juan Pablo II explicó que “la expresión ‘Madre de Dios’ nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina”.

“Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación. En efecto, Dios trata a María como persona libre y responsable y no realiza la encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento”, afirmó.

aciprensa.com

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sábado, 31 de diciembre de 2016

Un año nuevo está por comenzar...


El sábado sonarán las campanas en el reloj...

Las 12. Las 12 de la noche.

Parece que los meses del año que termina, con sus días y sus horas se columpian en cada una de ellas... Doce meses, doce campanadas. El año se va. El año 2016 se acaba. Se esfuman los doce meses como en un conjuro de tiempo y eternidad. Los tuvimos en nuestras manos paro ya no volverán.

Fueron instantes nuestros, únicos e irrepetibles, vividos dentro de nuestro libre albedrío, hora tras hora y ahora se van, perdiéndose en la noche última del año. La noche vieja.

El poeta dice:


El indivisible tiempo
lo hemos dividido en años
y así decimos que pasa
cuando nosotros pasamos.

Así es, decimos que el tiempo se va cuando somos nosotros los que nos vamos. Decimos que el tiempo corre, que el tiempo vuela, pero los que corremos, los que volamos sobre el tiempo somos nosotros. El tiempo siempre está, el tiempo ni tiene tiempo, ni es joven ni viejo, nosotros si.

Las 12. Noche Vieja. Un año nuevo está por comenzar.

Las 12 horas del 31 de diciembre de 2016... ¿Qué hicimos con estos trescientos sesenta y cinco días? ¿Qué dijimos, qué pensamos una noche como esta pero del año pasado? ¡Cuántos planes, cuántas promesas, cuántos propósitos! ¿Somos los mismos de aquella noche de otras muchas noches o sentimos que fuimos limando las aristas de nuestro carácter, rellenando "baches" en los que caíamos una y otra vez, quitando obstáculos, que quizá amábamos pero que nos hacían tropezar en nuestro plan de ser mejores como seres humanos en nuestra plenitud y dignidad? ¿Qué pasó con aquellos deseos vehementes que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: "¡Ahora sí, este año nuevo sí!

Poco a poco se nos fueron aminorando las fuerzas, el entusiasmo, y llegó esa desgana o indiferencia por las cosas. La bruma de la rutina nos envolvió en sus días grises y nos heló el corazón y el coraje.

O no fue así... y sentimos que sí ha habido un cambio positivo. Que el sol del amor nos arropa y podemos repartir el calor que hay en nuestra alma a los demás. Que estamos en pie de lucha, que las 12 campanadas resuenan en nuestro corazón como el tañer de las campanas de la ermita invitándonos a orar.

Que cada campanada se un:
Perdón y gracias, Dios mío, me estás regalando otro año para crecer en la fe y en el amor a Ti y a los demás. El tiempo pasado está en Tus manos , el que comienza en las mías, pero quiero que Tu me acompañes a vivirlo!.

Y con el año que se va y el nuevo que comienza, en esta Noche Vieja, la más vieja del año, recordamos al poeta que nos dice:

Un año más, no mires con desvelo
la carrera veloz del tiempo alado
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.

Y siguiendo con los versos terminaremos esta pequeña reflexión con uno que una noche como esta me inspiro:

Esta noche es "noche-vieja"
y yo hago un alto en mi camino,
sentada bajo la luna
abro mi alforja y la miro.
¿Qué es lo que tengo en ella?
Oro y plata:-Te lo cambio
por la sonrisa de un niño.

Quiero caminar descalza
por lo prados con rocío
quiero soltar mis amarras
y extender libre mis alas
y sentir mi poderío.

Poderío y libertad
olvidando el claro-oscuro
de ambiciones que esclavizan
tan pesadas como un yugo.

Esta noche es "noche vieja"
tengo el alma transparente,
cuando llegue el año nuevo
que me encuentre en la vereda
como quién vuelve a nacer,
sin sandalias ,sin alforja,
con la piel limpia de luna
las estrellas en mi pelo
y cantando el "aleluya".

Esta noche es noche vieja,
y yo tengo el alma nueva...
¡quién lo pudiera creer!


Ma Esther De Ariño
catholic.net

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¿Por qué este año ha sido tu mejor regalo?

Si crees que este año ha sido difícil, necesitas leer este artículo



Cuando los últimos días del año se aproximan, notamos que flota en el aire una aprensión general. Podemos incluso dividirla en dos momentos: El primero sería el corre corre – una desesperación para hacer rápido, en apenas algunos días, todo eso que quedó pospuesto durante el año. Imposible. Y luego nos damos cuenta de eso – que es imposible – , y surge la decepción. Decepción porque nada ha salido como fue planeado, y sumergirnos en un mar de culpa e impotencia es todo lo que nos queda por hacer.

Sin duda, la sensación de que el tiempo se acabó y de que una vez más no fue posible completar la lista de objetivos, es realmente muy mala. Si te sientes así, no te preocupes, no estás solo, que sepas que existen millones de personas que también piensan y sienten lo mismo. La buena noticia es que no haber alcanzado las metas ideales del año, no significa que seas un completo fracasado. Somos un proyecto en infinita construcción y este año te ha proporcionado mucho más que sólo una lista de cosas sin hacer.

Es totalmente natural encontrar grandes obstáculos para alcanzar las metas que nos ponemos cada año, pero éste en especial nos ha reservado grandes sorpresas a todos. Problemas políticos, económicos, sociales y desastres ambientales nos han dejado aturdidos y nos han obligado a recalcular rutas, replantear posturas – sería raro si todo fuera muy simple, rápido y fácil, ¿no?

Aparte de todas las cuestiones sobre la naturaleza de los problemas y las elecciones de los culpables, surge la maximización del fenómeno de la insatisfacción del siglo XXI: Necesitamos más. Tenemos una sed incontrolable. Sed de autonomía, de conocimiento, de poder de decisión sobre nuestras propias vidas.

Todos los recursos, avances tecnológicos y científicos, no son suficientes. Ahora, encontrar el propósito de la vida y ser una persona autónoma de si misma, enteramente satisfecha con el trabajo, amigos y familia se ha vuelto más importante que sólo tener un estatus.

Para eso, dada las nuevas necesidades, surgen profesionales especializados en ayudarnos a salir del punto “A” en dirección al punto “B”. Pero ¿es bastante?

La respuesta puede estar exactamente en lo inesperado. No pasa nada si llegaste al final del año y aún no hiciste el viaje de tus sueños por culpa de la situación económica de tu país, si estás insatisfecho con tu trabajo, si aún no eres empresario, si no has logrado el peso ideal, si tu cuenta bancaria está en rojo.

Este año has tenido varias oportunidades de aprender de tus errores y de crear oportunidades gracias a los errores de otros. De reflexionar, de observar el sol que sigue brillando a pesar de todas las nubes que querían taparlo, y en cada amanecer, tienes una nueva oportunidad de volver a empezar, y así día tras día.

Es hora de frenar y tener un minuto para pensar: ¿Qué me han proporcionado los acontecimientos que me han impedido alcanzar las metas de este año? En la respuesta descubrirás cuál ha sido tu mayor conquista.

La vida está hecha de estaciones. Momentos de espera, momentos de parada, momentos de partida. Todos los acontecimientos – buenos o malos – que las envuelven durante el camino es lo que da significado e importancia al viajero. Todo lo que llamamos problemas y obstáculos es lo que en realidad enriquece la trayectoria.

Vivir es un desatarnos constante. Gradualmente vamos aprendiendo con nuestros errores, la constancia es un factor determinante para hacer surgir el fuego entre dos troncos, y así es también con nuestras vidas, el cambio sólo llega con la constancia.

Ten orgullo de lo que ya tienes, de la persona que eres hoy, pues mañana ya no serás el mismo. Celebra que no te hayan sucedido todas esas cosas malas que vemos en la TV.

Apasiónate por tu historia, por tu trayectoria, por todos los obstáculos que surgirán – este año ha hecho de ti una mejor persona. La estabilidad no nos hace crecer, sólo nos mantiene estancados en la ilusión de una vida feliz y completa.

A veces nos olvidamos de que seguimos siendo seres biológicos y defectos, y pretendemos pagar precios altos por las promesas de alcanzar los más altos niveles, cuando las propias experiencias y desafíos de la vida siempre han tenido el poder para llevarnos a la cima sin cobrar altas tasas de interés.

El pasado ya se fue, el futuro aún no existe, el presente es todo lo que tienes en este momento, y por eso es un regalo.

aleteia.org

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El 2016 del Papa Francisco en un video



radiovaticana.va

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7 súper-propuestas para reemplazar las típicas supersticiones de Año Nuevo

El Año Nuevo como celebración, es una cosa extraña, linda, pero extraña. La ternura y el recogimiento por haber vivido la Navidad hace un par de días da pie a la creatividad culinaria y etílica, acompañada de alegría y festejos hasta altas horas de la noche, como si todo lo vivido hace poco se fuera a los archivos y cambiáramos de tema radicalmente. Literalmente, la fiesta dura de un año para el otro.

Es lindo y bueno celebrar (seguro que Jesús lo habría hecho) pues querer recordar los aciertos, deshacerse de los malos ratos y abrazar esa esperanza de comenzar de nuevo es algo que todos buscamos. Pero pasa algo extraño: la gente hace cosas raras. La prensa, la televisión y el Internet se repletan de consejos (pero no para preparar una rica cena) sino para aconsejarnos supersticiones para realizar en Año Nuevo y que así nos vaya bien. Más complicada es la escena cuando esas cosas ocurren en tu casa y de repente ves a todos comiendo lentejas, dando vueltas a la manzana con una maleta, usando ropa interior de todos los colores, tomando champagne con un anillo dentro de la copa, y así, una lista enorme y muy creativa de rituales supersticiosos que buscan la prosperidad y el éxito en el año que recién comienza. Es difícil pararse frente a la familia y decirles que eso está mal, que se están equivocando de camino (por muy buenas que sean sus intenciones).

No nos vamos a detener en criticar, pero seremos breves: los cristianos no creemos en supersticiones, rituales, amuletos etc,. Nosotros estamos en el negocio de las buenas noticias, el Evangelio es denunciar pero sobre todo anunciar; por lo tanto, más que criticar y juzgar, queremos proponerte 7 costumbres de Año Nuevo que un católico sí o sí debería hacer.

1. Dar las gracias

Antes de la cena familiar (ojala varios días antes) haz una lista de la gente a la que le debes gratitud. Ya sea porque colaboró contigo en el trabajo o en el estudio, porque fue gentil en algún momento difícil, porque te acompañó en la enfermedad o en la pena. En fin, siempre hay gente a nuestro alrededor que nos ha hecho bien. Que esa noche, sea una noche de gratitud. Agradece a tu familia y recuérdales lo bien que te han hecho. Que tus mensajes de texto sean de gratitud, y tómate el tiempo de escribir esos mensajes a aquellos que menos lo esperan, pero que tuvieron gestos de amor contigo.

2. Establecer propósitos para el nuevo año

No solo fijarse metas como terminar el postgrado, pagar las deudas, salir de vacaciones al caribe o por fin inscribirse en el gimnasio, sino propósitos de vida, cosas grandes que comiencen a realizarse en este nuevo año. Dios nos invita a que nuestra fe alimente nuestra esperanza. Los cristianos somos personas esperanzadas, que creemos que lo mejor está por venir. Hacer una lista y dejarla en un lugar visible durante el resto del año, seguro ayudará. Al mismo tiempo te compartimos un videoblog con algunas ideas sobre buenos propósitos que podríamos considerar para el Año Nuevo.

3. Evaluar el año pasado

No confundas evaluar con rescatar lo malo. Evaluar es dar valor; entonces revisa los acontecimientos más grandes que viviste, las decisiones más importantes, los proyectos más trascendentes y asígnales un valor. Pero ojo, la vida no es blanco y negro, de hecho es principalmente de muchos grises. Las cosas no son buenas o malas. Es por eso que te invito a que mires tu vida como la miraría Jesús, con amor, con misericordia, con esperanza y así, evalúes lo que has hecho. De otra forma, evaluar el año recién vivido será más bien una tortura en donde te sacarás en cara a ti mismo lo mal que has hecho las cosas y las muchas ganas de comience luego un nuevo año.

4. Dedicar un minuto para quienes partieron

Este año 2016 nos ha conmovido por las muchas y dolorosas muertes que hemos visto en la prensa. La guerra, el hambre y las injusticias nos han hecho apretar los dientes y el corazón más de una vez durante este año. Así como también es probable que más de alguno de ustedes haya despedido a algún familiar o amigo cercano, quien ha partido a la casa del Padre. Dediquemos unos minutos para honrar su memoria, brindemos por sus vidas, ofrezcamos la nuestra por el sufrimiento de sus familias y que su recuerdo no sea solo nostalgia y melancolía, sino una motivación para vivir nuestra propia vida apasionadamente y con amor.

5. Saludar y festejar a nuestra Madre

La resaca y el trasnocho hace que el 1 de enero nos hace olvidar que celebramos algo importante para nuestra fe: la Solemnidad de la Santa María, Madre de Dios. Estamos acostumbrados a ese nombre que la Iglesia le da la Virgen, pero detenernos a comprender que una creatura humana, frágil y perecedera es la madre del mismo Dios, es una cosa grande y que se celebra justamente en esta fecha. Comencemos pues el año saludandola, dedicando unos minutos de nuestra oración a ella y asistiendo a la Eucaristía que se celebra en su memoria. Que los grados de alcohol en la sangre y la comida que quedó de la noche anterior, no nos detengan para ir a darle un abrazo de Año Nuevo a quien nos ha regalado al Salvador, nuestra mamita María.

6. Proponte un apostolado nuevo

No es necesario que viajes a África a convertir caníbales en vegetarianos. Es probable que ya tengas un servicio en tu parroquia o movimiento pero reflexiona sobre él, no solo pensando en actividades y eventos que van a adornar la agenda del 2017, sino que piensa en cómo el Señor podría transformar eso que ya haces, como podría ir a un siguiente nivel o bien qué otra cosa podrías hacer y que no estás haciendo. Que no se trate sólo de planificar lo familiar, laboral y económico, sino que también miremos nuestra vida de fe, sobre todo nuestro apostolado, con deseos de ir por más, de llegar a más corazones anunciando a aquel que nos ha cambiado la vida.

7. Continuar viviendo el tiempo litúrgico

Para muchos la Navidad ni siquiera es el 25 de Diciembre, sino que la noche del 24 y termina cuando se acaba la comida en la mesa y se abre el último regalo. Para nosotros, los católicos, la Navidad no es solo una efeméride, sino un tiempo litúrgico que termina el 8 de enero con el con la celebración del Bautismo del Señor. En esos días, ocurren muchas cosas (católicamente hablando), como la memoria de los Santos Inocentes (28 de diciembre), la Solemnidad de Santa María Madre de Dios (1 de Enero), La Epifanía del Señor (6 de Enero), todas ellas, importantes fiestas para nuestra vida espiritual. Navidad es un lindo tiempo, no lo reduzcamos a una noche de compartir con la familia, comer rico e intercambiar regalos.

Sebastian Campos
catholic-link.com

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Santos Inocentes


Fiesta: 28 de diciembre

Murieron por Cristo los niños inocentes, su gloria será eterna.
Las madres padecieron por un tiempo, ahora comparten el triunfo.

Los Santos Inocentes: De acuerdo a un relato del Evangelio de san Mateo (2, 13-13), el Rey Herodes mandó matar a los niños de Belén menores de dos años al verse burlado por los magos de Oriente que habían venido para saludar a un recién nacido de estirpe regia.
A partir del siglo IV, se estableció una fiesta para venerar a estos niños, muertos como "mártires" en sustitución de Jesús. La devoción hizo el resto. En la iconografía se les presenta como niños pequeños y de pecho, con coronas y palmas (alusión a su martirio). La tradición oriental los recuerda el 29 de diciembre; la latina, el 28 de diciembre. La tradición concibe su muerte como "bautismo de sangre" (Rm 6, 3) y preámbulo al "éxodo cristiano", semejante a la masacre de otros niños hebreos que hubo en Egipto antes de su salida de la esclavitud a la libertad de los hijos de Dios (Ex 3,10; Mt 2,13-14).

En nuestro tiempo continúa la masacre de inocentes. Millones son masacrados por el aborto, millones más mueren abandonados al hambre... ¿Qué haces?.

Una voz se escucha en Ramá: gemidos y llanto amrgo: Raquel está llorando a sus hijos, y no se consuela, porque ya no existen" -Jr 31,15.

Te rogamos, Señor…

· Te pedimos padre por todas las personas aquí presentes que de una u otra forma colaboran en esta lucha por la defensa de la vida desde el momento de la concepción hasta su muerte natural. Dales la gracia, el valor y la fortaleza necesaria para vivir y trabajar diariamente según tu Santa Voluntad.

· Oremos por el Papa, defensor incansable de la vida y la dignidad de la persona humana. Oremos por los obispos, los sacerdotes y diáconos y por todos aquellos que tienen una responsabilidad en la comunidad cristiana.

· Te rogamos Señor que ayudes y protejas a todas aquellas familias que sufren conflictos graves que ponen en peligro su estabilidad y el bienestar de sus miembros, en especial de los más pequeñitos. Que Tu sabiduría los ilumine para que puedan encontrar en el AMOR la solución a sus problemas y logren obtener la paz y la tranquilidad necesarias para vivir según tu voluntad.

· Te pedimos Señor porque el actual desarrollo científico-biológico no atente contra la dignidad de la persona humana, sino que por el contrario lleve a la humanidad a tu encuentro, para que asombrados por la maravilla de la creación, sepamos amarla y respetarla.

· Te pedimos Padre, por todos los bebés que ahora corren peligro de ser abortados. Para que sus madres, iluminadas por la luz de tu Santo Espíritu, reconozcan en ellos la maravilla de Tu creación y cobijadas bajo el manto amoroso y maternal de María, encuentren el mejor camino para salir adelante de sus dificultades.

· Muy especialmente, te pedimos hoy Señor por todas aquellas personas que se dedican a practicar y promover el aborto. Que a través de Ti, logren conocer la verdad y comprendan que en cada pequeño ser que eliminan, está presente la maravilla de Tu creación y de Tu presencia. Ilumínalos para que comprendan el valor infinito de cada vida humana y, conscientes de su grandeza, aprendan a amarla y respetarla.

· Inspíranos Padre, para que recordemos que sin Ti nada podemos y que todo nuestro esfuerzo, vaya siempre encaminado a ser testimonio vivo del gran Amor de Dios hacia los hombres. Danos la fuerza y el valor que necesitaremos para continuar siempre fieles a tu palabra.

corazones.org

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martes, 27 de diciembre de 2016

La venida del Señor continúa...

En medio de la agitación del mundo, o ante los desiertos de la indiferencia y del materialismo, los cristianos acogen la salvación de Dios.


Meditemos las palabras de SS Benedicto XVI el domingo 2 diciembre 2012 durante el rezo del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas!

Hoy, la Iglesia inicia un nuevo año litúrgico, un camino que se ve reforzado por el Año de la Fe, a cincuenta años de la apertura del Concilio Vaticano II. El primer tiempo de este itinerario es el Adviento, formado, en el rito romano, por las cuatro semanas previas a la Navidad, que es el misterio de la Encarnación.

La palabra adviento significa "venida" o "presencia". En el mundo antiguo indicaba la visita del rey o del emperador a una provincia; en el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Dios, a su presencia en el mundo; un misterio que rodea la totalidad del cosmos y de la historia, pero que conoce de dos momentos culminantes: la primera y la segunda venida de Jesucristo. La primera es la Encarnación; y la segunda es el retorno glorioso al final de los tiempos.

Estos dos momentos, que cronológicamente son distantes -y no nos es dado saber cuánto-, y que en profundidad se tocan, porque con su muerte y resurrección, Jesús ya ha realizado aquella transformación del hombre y del cosmos que es el fin último de la creación. Pero antes del final, es necesario que la Buena Nueva sea anunciada a todas las naciones, dice Jesús en el evangelio de san Marcos (cf. Mc. 13,10).

La venida del Señor continúa, el mundo debe ser penetrado por su presencia. Y esta venida permanente del Señor en el anuncio del evangelio pide constantemente de nuestra colaboración; y la Iglesia, que es como la novia, la prometida esposa del Cordero de Dios crucificado y resucitado (cf. Ap. 21,9), en comunión con su Señor, colabora en esta venida del Señor, en la que ya empieza su regreso glorioso

Esto es a lo que nos llama hoy la palabra de Dios, trazando la línea de conducta a seguir con el fin de estar preparados para la venida del Señor. En el evangelio de Lucas, Jesús dice a los discípulos: "Cuiden que no se emboten sus corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida ... estén en vela, pues, orando en todo tiempo" (Lc. 21,34.36). Por lo tanto, sobriedad y oración. Y el apóstol Pablo añade la invitación a "progresar y sobreabundar en el amor" de unos con otros y hacia los demás, para que se consoliden nuestros corazones y seamos irreprochables en santidad (cf. 1 Ts. 3,12-13).

En medio de la agitación del mundo, o ante los desiertos de la indiferencia y del materialismo, los cristianos acogen la salvación de Dios y dan testimonio con una forma de vida diferente, como una ciudad asentada sobre un monte.

"En aquellos días -anuncia el profeta Jeremías-, Jerusalén vivirá en seguro, y será llamada: Yahvé, nuestra justicia" (33,16). La comunidad de los creyentes es un signo del amor de Dios, de su justicia, que ya está presente y operante en la historia, pero que aún no se ha realizado plenamente, y por lo tanto es siempre esperada, invocada, buscada con paciencia y heroísmo.

La Virgen María encarna a la perfección el espíritu del Adviento, que implica escuchar a Dios, y un profundo deseo de hacer su voluntad, de gozoso servicio a los demás. Dejémonos guiar por ella, para que el Dios que viene no nos encuentre cerrados o distraídos, sino que pueda, en cada uno de nosotros, extender un poco su reino de amor, de justicia y de paz.


SS Benedicto XVI
catholic.net

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