sábado, 17 de febrero de 2018

El aborto, la eutanasia y la esclavitud

9 argumentos notables de comparación entre la esclavitud y el aborto.


1. Argumento de la propiedad: este esclavo/bebé forma parte de mi propiedad/cuerpo. Nadie puede decirme lo que tengo que hacer con él.

2. Argumento de la privacidad: nadie te obliga a tener un esclavo/aborto. ¡Ocúpate de tus cosas!

3. Argumento de la prevalencia de derechos: mi derecho de propiedad/ a abortar tiene prioridad sobre los derechos del esclavo/bebé.

4. Argumento de la inevitabilidad: la esclavitud/aborto lleva existiendo desde hace siglos y no va a desaparecer. Es preferible dedicar nuestros esfuerzos a que se haga de modo seguro, legal y lo más humanamente posible.

5. Argumento de la pseudociencia: los esclavos/fetos no son realmente personas. No son como nosotros. Tienen rasgos diferentes de nosotros y en consecuencia pueden ser tratados también de modo diferente.

6. Argumento de la socioeconomía: si la esclavitud/el aborto acaba, la mayoría de los esclavos/niños acabarán en la calle sin un mísero trabajo.

7. Argumento de las leyes: la esclavitud/el aborto está respaldado por leyes aprobadas por Parlamentos y legalmente consolidadas. Ya se ha establecido legalmente y no hay nada más que hablar.

8. Argumento de la falsa compasión: la esclavitud/el aborto es lo mejor para los negros/niños. De otro modo, sus vidas serían terribles, por lo que es mejor esclavizarlos/matarlos.

9. Argumento de la hipocresía de la otra parte: defendéis el fin de la esclavitud/el aborto, pero no queréis vivir con negros libertos/adoptar a los niños no deseados, por lo que vuestra posición queda deslegitimada.


Y podrían agregarse algunos más, como el del “progreso” que suponía para los partidarios de la esclavitud y hoy del aborto, de no tener obstáculos legales ni éticos que cuestionaran tales prácticas!.

Y además, debemos señalar la contradicción que supone que para los “progresistas”, que haya que eliminar de la economía la propiedad privada, aunque sin embargo, ellos o ellas mismas, argumentan que el feto forma parte del “propio cuerpo” de la madre, y que por ello pueden disponer del mismo. Lo que es un argumento propietarista y nada solidario, y además es científicamente falso, por tener el bebé un código genético propio, diferente al de sus padres biológicos.

Dentro de 50 años o menos, quizás, a la humanidad le parecerá la discusión del aborto o la eutanasia piezas de museo como hoy lo es la abolición de la esclavitud

Carlos Alvarez Cozzi
catholic.net

SEGUIR LEYENDO [+]

miércoles, 14 de febrero de 2018

El Niño Protestante que se enamoró de la Virgen María gracias a la Biblia


Un niño protestante de seis años a menudo había escuchado a sus compañeros católicos rezar el Avemaría. Le gustó tanto que la copió, la memorizó y la rezaba todos los días. “Mira, mamita, qué bonita oración,” le dijo a su madre un día. “No la digas nunca más,” respondió la madre. “Es una oración supersticiosa de los católicos que adoran ídolos y piensan que María es diosa. Después de todo, Ella es una mujer como cualquier otra. Vamos. toma esta Biblia y léela. Contiene todo lo que debemos de hacer.” A partir de ese día, el pequeño dejó de rezar su Avemaría diaria y dedicó más tiempo a leer la Biblia.

Un día, leyendo el Evangelio, vio el pasaje sobre la Anunciación del Ángel a la Virgen. Lleno de gozo, el chiquillo corrió a su madre y le dijo: “Mamita, encontré el Avemaría en la Biblia que dice: ‘Llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres’. ¿Por qué la llamas una oración supersticiosa?” Ella no contestó. En otra ocasión, encontró la escena de la salutación de Isabel a la Virgen María y el hermoso cántico del Magnificat, en el que María anunció: ‘desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones’. Ya no le dijo nada a su madre y comenzó a rezar nuevamente el Avemaría cada día, como solía hacerlo. Sentía placer al decirle esas hermosas palabras a la Madre de Jesús, Nuestro Salvador.

Cuando cumplió catorce años, un día oyó que su familia discutía sobre Nuestra Señora. Todos dijeron que María era una mujer común y corriente. El niño, luego de oír sus razonamientos erróneos, no pudo soportarlo más y, lleno de indignación, los interrumpió diciendo: “María no es como cualquier otro hijo de Adán, manchado de pecado. ¡No! El Ángel la llamó LLENA DE GRACIA Y BENDITA ENTRE LAS MUJERES. María es la Madre de Jesús y en consecuencia, la Madre de Dios. No existe una dignidad más grande a la que pueda aspirar una criatura. El Evangelio dice que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, mientras que ustedes tratan de despreciarla y hacerla menos. Su espíritu no es el espíritu del Evangelio ni de la Biblia que proclaman es el fundamento de la religión cristiana. Fue tan honda la impresión que causaron las palabras del chico en su madre, que muchas veces lloró desconsolada: “¡Oh, Dios, temo que este hijo mío se unirá un día a la religión católica, la religión de los Papas!” Y en efecto, poco tiempo después hijo se convenció que la religión católica era la única auténtica, la abrazó y se convirtió en uno de sus más ardientes apóstoles.

Unos años después de su conversión, el protagonista de nuestra historia se encontró con su hermana ya casada. Quiso saludarla y abrazarla, pero ella lo rechazó. y le dijo indignada: “Tú no tienes idea de cuánto amo yo a mis hijos. Si alguno quisiera hacerse católico, primero le enterraría una daga en su corazón que permitirle abrazar la religión de los Papas. Su ira y su temperamento eran tan furiosos como los de San Pablo antes de su conversión. Sin embargo, pronto cambiaría su manera de ser, tal como le ocurrió a San Pablo en su camino a Damasco. Sucedió que uno de sus hijos cayó gravemente enfermo. Los médicos no daban esperanzas para su recuperación. Tan pronto se enteró su hermano, la buscó en el hospital y le habló con cariño, diciéndole: “Querida hermana, tú naturalmente deseas que tu hijo se cure. Muy bien, pues entonces haz lo que te voy a pedir. Sígueme. Recemos juntos un Avemaría y prométele a Dios, que si tu hijo recobra la salud, estudiarás seriamente la doctrina católica. Y que en caso de que llegues a la conclusión que el Catolicismo es la única religión verdadera, tú la abrazarás sin importar los sacrificios que esto te implique.” Su hermana en principio se mostró reacia, pero como deseaba la recuperación de su hijo, aceptó la propuesta de su hermano y rezó con él un Avemaría. Al día siguiente, su hijo estaba completamente curado. La madre cumplió su promesa y se puso a estudiar la doctrina católica.

Después de una intensa preparación, ella recibió el Bautismo en la Iglesia Católica junto con toda su familia. Cuánto le agradeció a su hermano que hubiese sido un apóstol para ella. Esta historia la relató el Padre Francis Tuckwell en una de sus homilías. “Hermanos,” terminó diciendo, “el niño protestante que se hizo católico y convirtió´a su hermana al Catolicismo, dedicó´su vida entera al servicio de Dios. Él es el sacerdote que les habla”.



“¡Cuánto le debo a la Santísima Virgen, Nuestra Señora! También ustedes, mis queridos hermanos, dedíquense por completo a servir a Nuestra Señora y no dejen pasar un solo día sin decir la hermosa oración del Avemaría así como su rosario. Pídanle a Ella que ilumine la mente de los protestantes que están separados de la verdadera Iglesia de Cristo fundada sobre la Roca (Pedro) y contra la cual las puertas del infierno nunca prevalecerán".

ChurchPop

SEGUIR LEYENDO [+]

jueves, 8 de febrero de 2018

El hombre se hace preguntas

Lo primero que te digo es que ¡no eres raro! No te sientas extraño por tener un raudal de preguntas para las que no hallas respuestas, y a la vez un deseo enorme de enfrascarte en la vida sin esperar a tener muchas seguridades. ¡Bienvenido a la existencia!.

Llevamos dentro una búsqueda, una necesidad de saber para qué vivimos, de anclar nuestra vida a algo o a alguien que le dé sentido. Esta inquietud la tenemos todos. De hecho, las preguntas que me hacías el otro día eran auténticas inquietudes. No solo se preguntan estas cosas los filósofos, los sabios o los que se dedican a la vida ociosa. Nos las planteamos tú, yo y todos los seres humanos, no importa la edad, la cultura, la forma o las palabras.

Estas preguntas vienen de dentro, no nos las mete nadie en la cabeza ni en el corazón. Salen porque somos buscadores por naturaleza, así estamos hechos. Y es muy serio lo que está en juego: el sentido de nuestra vida, de todo lo que somos y lo que hacemos.

Las preguntas que nos queman surgen cuando a realidad de la vida nos impacta de alguna manera: un dolor, una buena noticia, una decisión que se nos impone tomar… Siempre nos planteamos: “Esto, ¿por qué? ¿para qué?”. ¿Que cuándo tomé yo conciencia de que era urgente encontrar respuestas? Cuando mi hermano pequeño murió.

Aun así, no creas que pongo el dolor como único detonante para enfrentarse a la vida. Este es mi camino, el tuyo será otro. ¿Recuerdas uno de esos momentos en los que una conversación con un colega, o el descubrimiento de algo pequeño pero urgente para ese día, o la casualidad que intuyes pensada por alguien te han hecho sobrecogerte? ¿Has sentido en alguna ocasión tu propia pequeñez al contemplar el cielo estrellado de una noche ruidosa de verano? ¿Te has enamorado, Ignacio? ¿Qué me dices de eso?

Al cruzarnos con lo más bello (trenzado, tantas veces, en lo cotidiano), también nos surge la pregunta: y yo, ¿quién soy yo?, ¿quién es ese que se admira por la vida? Yo soy pregunta, soy deseo. Y deseo la felicidad (¡con todas mis fuerzas!), deseo la belleza, deseo que se haga justicia, deseo que las cosas sean de verdad, que lo bueno sea para siempre, deseo que me quieran (que me quieran siempre, aunque haga las cosas mal), deseo querer… En definitiva, deseo encontrar la respuesta de mi vida, para que esto no sea, como dice un personaje de Shakespeare, “estruendo y furia, y la nada…” (2).

Extraído de Cartas a un espíritu inquieto de su viejo profesor
iglesia.org

SEGUIR LEYENDO [+]

miércoles, 18 de octubre de 2017

El Papa anima a no temer a la muerte: “Jesús mantendrá la llama de nuestra fe”


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera poner en contraste la esperanza cristiana con la realidad de la muerte, una realidad que nuestra civilización moderna tiende siempre más a cancelar.

Tanto así que, cuando la muerte llega, para quien nos está cerca o para nosotros mismos, no nos encontramos preparados, privados incluso de un “alfabeto” adecuado para esbozar palabras de sentido en relación a su misterio, que de todos modos permanece. Y sin embargo los primeros signos de civilización humana han transitado justamente a través de este enigma. Podríamos decir que el hombre ha nacido con el culto a los muertos.

Otras civilizaciones, antes de la nuestra, han tenido la valentía de mirarla en la cara. Era un acontecimiento narrado por los viejos a las nuevas generaciones, como una realidad ineludible que obligaba al hombre a vivir para algo de absoluto. Recita el salmo 90: «Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría» (v. 12).

Contar los propios días como el corazón se hace sabio. Palabras que nos conducen a un sano realismo, expulsando el delirio de omnipotencia. ¿Qué cosa somos nosotros? Somos «casi nada», dice otro salmo (Cfr. 88,48); nuestros días transcurren velozmente: si viviéramos incluso cien años, al final nos parecerá que todo haya sido un soplo. Tantas veces yo he escuchado a los ancianos decir: “La vida se me ha pasado como un soplo”.

Así la muerte pone al desnudo nuestra vida. Nos hace descubrir que nuestros actos de orgullo, de ira y de odio eran vanidad: pura vanidad. Nos damos cuenta con tristeza de no haber amado lo suficiente y de no haber buscado lo que era esencial. Y, por el contrario, vemos lo que verdaderamente bueno hemos sembrado: los afectos por los cuales nos hemos sacrificado, y que ahora nos sujetan la mano.

Jesús ha iluminado el misterio de nuestra muerte. Con su comportamiento, nos autoriza a sentirnos dolidos cuando una persona querida se va. Él se conmovió «profundamente» ante la tumba de su amigo Lázaro, y «lloró» (Jn 11,35). En esta actitud, sentimos a Jesús muy cerca, nuestro hermano. Él lloró por su amigo Lázaro.

Y entonces Jesús pide al Padre, fuente de la vida, y ordena a Lázaro salir del sepulcro. Y así sucede. La esperanza cristiana recurre a esta actitud que Jesús asume contra la muerte humana: si ella está presente en la creación, pero ella es un signo que desfigura el diseño de amor de Dios, y el Salvador quiere sanarla.

En otro pasaje los evangelios narran de un padre que tenía una hija muy enferma, y se dirige con fe a Jesús para que la salve (Cfr. Mc 5,21-24.35-43). Y no existe una figura más conmovedora de aquella de un padre o de una madre con un hijo enfermo. Y enseguida Jesús se dirige con aquel hombre, que se llamaba Jairo.

A cierto momento llega alguien de la casa de Jairo y le dice que la niña está muerta, y no hay más necesidad de molestar al Maestro. Pero Jesús dice a Jairo: «No temas, basta que creas» (Mc 5,36). Jesús sabe que este hombre está tentado de reaccionar con rabia y desesperación, porque ha muerto la niña, y le pide custodiar la pequeña llama que está encendida en su corazón: fe. “¡No temas, sólo ten fe!”. “¡No tengas miedo, continúa solamente teniendo encendida esa llama!”. Y después, llegados a la casa, despierta a la niña de la muerte y la restituirá viva a sus seres queridos.

Jesús nos pone sobre esta “cima” de la fe. A Marta que llora por la desaparición del hermano Lázaro presenta la luz de un dogma: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». (Jn 11,25-26).

Es lo que Jesús repite a cada uno de nosotros, cada vez que la muerte viene a arrancar el tejido de la vida y de los afectos. Toda nuestra existencia se juega aquí, entre el lado de la fe y el precipicio del miedo. “Yo no soy la muerte, dice Jesús, yo soy la resurrección y la vida, ¿crees tú esto?, ¿crees tú esto?”. Nosotros, que hoy estamos aquí en la Plaza, ¿creemos en esto?

Somos todos pequeños e indefensos ante el misterio de la muerte. ¡Pero, que gracia si en ese momento custodiamos en el corazón la llama de la fe! Jesús nos tomará de la mano, como tomó de la mano a la hija de Jairo, y repetirá todavía una vez: “Talitá kum”, “¡Niña, levántate!” (Mc 5,41).

Lo dirá a nosotros, a cada uno de nosotros: “¡Levántate, resurge!”. Yo los invito, ahora, tal vez a cerrar los ojos y a pensar en aquel momento: de la nuestra muerte. Cada uno de nosotros piense a su propia muerte, y se imagine ese momento que llegará, cuando Jesús nos tomará de la mano y nos dirá: “Ven, ven conmigo, levántate”.

Ahí terminará la esperanza y será la realidad, la realidad de la vida. Piensen bien: Jesús mismo vendrá a cada uno de nosotros y nos tomará de la mano, con su ternura, su humildad, su amor. Y cada uno repita en su corazón la palabra de Jesús: “¡Levántate, ven! ¡Levántate, ven! ¡Levántate, resurge!”.

Esta es nuestra esperanza ante la muerte. Para quién cree, es una puerta que se abre completamente; para quién duda es un resquicio de luz que filtra de una puerta que no se ha cerrado del todo. Pero para todos nosotros será una gracia, cuando esta luz, del encuentro con Jesús, nos iluminará. Gracias.

SEGUIR LEYENDO [+]

4 imperdibles consejos de Santa Teresa de Ávila


Todos sabemos que Santa Teresa de Ávila fue la primera mujer en ser proclamada Doctora de la Iglesia, título reservado a grandes maestros de la fe para todos los tiempos. Pero más allá de su capacidad intelectual debemos admirar en ella la sencillez de corazón con la que vivía y su capacidad para amar a Dios en lo cotidiano. Por eso estos imperdibles consejos de Santa Teresa de Ávila pueden ser practicados por todos nosotros:

1. Orar

“Gran bien hace Dios a un alma que la dispone para tener oración… y si en ella persevera, por pecados y tentaciones y caídas de mil maneras que ponga el demonio, en fin, tengo por cierto la saca el Señor a puerto de salvación, como me ha sacado a mí…

…De lo que yo tengo experiencia puedo decir, y es que por males que haga quien ha comenzado a orar, no deje de orar, pues la oración es el medio por donde puede tornarse a remediar, y sin ella será más dificultoso.

…Y no le tiente el demonio, como a mí, a dejarla por humildad…

…Y quien no ha comenzado a orar, por amor del Señor le ruego yo no carezca de tanto bien…

…no es otra cosa la oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama.” (Libro de la vida, cap. 8, #4-5).

2. Amar y temer

“Tomad este aviso, que no es mío, sino de vuestro Maestro: procurad caminar con amor y temor. Y yo os aseguro: el amor os hará apresurar los pasos; el temor os hará ir mirando adónde ponéis los pies para no caer…

Quien de veras ama a Dios, todo lo bueno ama, todo lo bueno quiere, todo lo bueno favorece, todo lo bueno alaba, con los buenos se junta, siempre los defiende, todas las virtudes abraza; no ama sino verdades y cosa que sea digna de amar. ..” (Camino de perfección, cap. 69, 1.3).

3. No hablar mal

“No tratar mal de nadie, por poco que fuese… no querer ni decir de otra persona lo que no querría dijesen de mí… A donde yo estaba (los demás) tenían seguras las espaldas…”. (Libro de la Vida, cap. 6, #3).

4. Andar en verdad

“Andemos en verdad delante de Dios y de las gentes, de cuantas maneras pudiéremos; en especial, no queriendo nos tenga por mejores de lo que somos, y en nuestras obras dando a Dios lo que es suyo y a nosotros lo que es nuestro, y procurando sacar en todo la verdad y así tener en poco este mundo, que es todo mentira y falsedad, y como tal no es durable.

Una vez estaba yo considerando por qué razón nuestro Señor es tan amigo de esta virtud de la humildad… Porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad.” (Sexta morada, cap. 10, #7-8).

Esto es sólo una probadita microscópica de lo escrito por esta gran santa, entre cuyas obras se cuentan, el ‘Libro de la Vida’, autobiográfico; el ‘Camino de perfección’; las ‘Moradas del Castillo Interior’ y ‘Cuentas de conciencia’, con valiosos consejos espirituales; ‘Exclamaciones’ y ‘Poesías’, de una gran belleza; el libro de las ‘Fundaciones’, con que reformó su orden del Carmelo; las ‘Constituciones’ de su orden, y cientos de cartas. ¡No te las pierdas! Busca en internet: ‘obras completas de santa Teresa de Ávila’. Están disponibles gratuitamente.

siame.mx

SEGUIR LEYENDO [+]

Vaticano desmiente rumores sobre muerte de Benedicto XVI


Desde hace unos días, a través de la red social de mensajería instantánea Whatstapp, se ha propagado el rumor de que la salud de Benedicto XVI se habría resentido gravemente y otros mensajes en los que se asegura que incluso habría muerto.

Sin embargo, la Vice directora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Paloma García Ovejero, ha desmentido de forma categórica ambos rumores.

Hoy mismo, en España los bulos han ido a más y son muchos los que están recibiendo mensajes en los que se da por hecho que el Papa emérito habría muerto.

Ayer, el Secretario personal de Benedicto XVI, el Arzobispo Georg Ganswein, también tuvo que salir al paso de los rumores sobre el estado de salud del Papa emérito y explicó cómo está realmente Joseph Ratzinger.

“El hermano Georg Ratzinger ha vuelto a casa ayer. Ambos han pasado un buen tiempo, creo que han sido de los mejores días”, explicó el Arzobispo haciendo ver que el estado de salud del Papa emérito no ha sufrido cambios.

aciprensa.com

SEGUIR LEYENDO [+]

sábado, 14 de octubre de 2017

“Buf… ¡Qué pereza!”

Te imaginas cuáles pueden ser las frases más repetidas de un joven de hoy en día? Quizá ni nos damos cuenta cuando las decimos pero son “Estoy cansado” y “¡Qué pereza!”. Creo que casi nos salen automáticas. Cuando no sabemos qué decir nos salen solas, como una muletilla, ¿Preocupante no? Parecemos unos viejos de 20 años… Nos proponen un plan y decimos… ¡Qué pereza! O cuándo preguntamos, “¿Y qué toca ahora? Buf… ¡qué pereza!”. Somos unos auténticos quejicas.

La pregunta es por qué solemos reaccionar así, cómo podemos actuar de este modo, pero si ¡somos jóvenes! Creo que muchas veces no entendemos por qué hacemos las cosas, como si la vida solo fuera un “ir haciendo”. Cuántos jóvenes viven aún sin ningún sentido más que pasárselo bien. Pero, ¿de verdad estamos aquí solo para pasárnoslo bien? ¿Para hacer solo lo que nos gusta? Que vida tan pequeña, ¿no?

Tenemos que vivir nuestra vida A LO GRANDE, viviendo cada momento como si fuera el último, como si solo tuviésemos este momento para amar muchísimo. Hay que amar siempre, a todos y con una profunda alegría, que se pueda decir de nosotros “a nadie excluyó de su amor”.

Si vivimos así, no habrá momento para el ¡qué pereza! O ¡estoy cansado! Porque cada momento requiere de nuestro amor, de la mejor versión de nosotros mismos. Hay que vivir el presente llenándolo de amor, de verdad. Entonces nuestra vida será una vida digna de ser vivida. Vive realmente la vida que quieres vivir, lo que Dios quiere para ti en cada momento.

Ahora Dios seguramente querrá que estudies, pues hazlo con muchísimo amor, como verdaderamente tu misión ahora. A partir de ahora, prohibido decir “¡qué pereza!” o “estoy cansado”, es injusto con los demás, contigo y con el Señor. Una persona alegre, feliz se gana los corazones de todos, no una persona aburrida y seria que todo el día está cansada. Si llenas cada minuto de amor nunca será un día perdido, un día aburrido. ¡Pruébalo!

Patimessa
jovenescatolicos.es

SEGUIR LEYENDO [+]

viernes, 13 de octubre de 2017

Me da miedo Señor decirte si

Me da miedo decir "sí". ¿Adónde me acabarás llevando? Me da miedo sacar la paja más larga, me da miedo firmar la hoja en blanco, me da miedo decir un "si" que traerá cola. Y con todo no puedo vivir en paz. Tú me sigues, me cercas por todos lados. Y yo busco el ruido porque me da miedo oírte, pero Tú te deslizas en el menor silencio. Yo cambio de camino cuando te veo venir pero al fin de este nuevo sendero Tú me estás esperando. ¿Dónde me esconderé? En todas partes te encuentro: ¡ No hay modo de escaparse de Tí !

Y yo tengo miedo de decir "sí", Señor. Tengo miedo de darte la mano: te quedarías con ella. Tengo miedo de cruzarme con tu mirada: eres un seductor. Tengo miedo de tu exigencia: eres un Dios celoso. Estoy acorralado y trato de esconderme. Estoy cautivo, pero me debato y lucho sabiéndome vencido. Tú eres más fuerte, Señor. Tú posees el mundo y me lo quitas. Cuando extiendo la mano para coger a una persona o una cosa, todas se desvanecen delante de mis ojos. Y no, no es agradable eso de no poder cogerse nada para uno: si corto una flor se me marchita entre los dedos, si lanzo una carcajada se me hiela en los labios, si danzo un vals me quedo jadeante y nervioso. Y todo me parece vacío, todo se me hace hueco. En torno a mí Tú has hecho el desierto. Y tengo hambre y sed y el mundo no podría alimentarme.

¡Pero si yo te amaba, Señor! ¿Qué es, entonces, lo que yo te he hecho? Yo trabajaba por Ti y yo me entregaba. Oh gran Dios terrible, ¿qué más quieres?

Hijo mío, Yo quiero más de ti y del mundo. Antes tú me dabas tu acción y eso no me sirve para nada. Tú me invitabas a bendecirla, me invitabas a sostenerla, querías interesarme en tu trabajo. Pero fíjate bien, al hacerlo hijo mío, tú invertías el juego. Yo antes veía tu buena voluntad, te seguía con los ojos, pero ahora quiero más: no se trata de que tú hagas tu acción, sino la voluntad de tu Padre del cielo. Di "sí" hijo mío. Necesito tu "sí" como necesité antaño el de María para venir al mundo, porque soy Yo quien debe meterse en tu trabajo, entrar en tu familia, en tu barrio, Yo, y no tú. Porque es mi mirada la que penetra y no la tuya, es mi palabra la que arrastra y no la tuya, es mi vida la que transforma y no la tuya. Dame todo, ponlo todo en mis manos. Yo necesito tu "sí" para desposarme contigo y descender a la tierra, necesito tu "sí" para seguir salvando al mundo.

Oh, Señor, tus exigencias me dan miedo, pero ¿quién puede resistirte?

Para que tu Reino llegue y no el mío, para que se cumpla tu voluntad y no la mía, ayúdame a decir "sí".

Michel Quoist
motivaciones.org

SEGUIR LEYENDO [+]

miércoles, 11 de octubre de 2017

Los cristianos no se rinden nunca. Papa Francisco en Audiencia General


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera detenerme en aquella dimensión de la esperanza que es la espera vigilante. El tema de la vigilancia es uno de los hilos conductores del Nuevo Testamento. Jesús predica a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta» (Lc 12,35-36). En este tiempo que sigue a la resurrección de Jesús, en el cual se alternan en continuación momentos serenos y otros angustiantes, los cristianos no descansan jamás. El Evangelio exige ser como los siervos que no van jamás a dormir, hasta que su señor no haya regresado. Este mundo exige nuestra responsabilidad, y nosotros la asumimos toda y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que bajemos jamás la guardia, para recibir con gratitud y maravilla cada nuevo día donado por Dios. Cada mañana es una página blanca que el cristiano comienza a escribir con las obras de bien. Nosotros hemos ya sido salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios será todo en todos (Cfr. 1 Cor 15,28). Nada es más cierto, en la fe de los cristianos, de esta “cita”, este encuentro con el Señor, cuando Él regrese. Y cuando este día llegará, nosotros cristianos queremos ser como aquellos siervos que han pasado la noche ceñidos y con las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. Ustedes, ¿han pensado cómo será este encuentro con Jesús, cuando Él regrese? ¡Será un abrazo, una alegría enorme, un gran gozo! Este encuentro: nosotros debemos vivir en espera de este encuentro.

El cristiano no está hecho para el aburrimiento; en todo caso para la paciencia. Sabe que incluso en la monotonía de ciertos días siempre iguales está escondido un misterio de gracia. Existen personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que irrigan el desierto. Nada sucede en vano, y ninguna situación en la cual un cristiano se encuentra inmerso es completamente refractaria al amor. Ninguna noche es tan larga de hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuando más oscura es, más cerca está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frio de los momentos difíciles no nos paraliza; y si incluso el mundo entero predicara contra la esperanza, si dijera que el futuro traerá sólo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro existe el regreso de Cristo. ¿Cuándo sucederá esto? Nadie sabe el tiempo, no lo sabe, pero el pensamiento que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso, basta para tener confianza y no maldecir la vida. Todo será salvado. Todo. Sufriremos, habrán momentos que suscitan rabia e indignación, pero la dulce y poderosa memoria de Cristo expulsará la tentación de pensar que esta vida es equivocada.

Después de haber conocido a Jesús, nosotros no podemos hacer otra cosa que observar la historia con confianza y esperanza. Jesús es como una casa, y nosotros estamos adentro, y por las ventanas de esta casa nosotros vemos el mundo. Por esto, no nos encerremos en nosotros mismos, no nos arrepintamos con melancolía un pasado que se presume dorado, sino miremos siempre adelante, a un futuro que no es sólo obra de nuestras manos, sino que sobre todo es una preocupación constante de la providencia de Dios. Todo lo que es opaco un día se convertirá en luz.

Y pensemos que Dios no se contradice a sí mismo. Jamás. Dios no defrauda jamás. Su voluntad en relación a nosotros no es nublada, sino es un proyecto de salvación bien delineado: «porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Por lo cual no nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible.

Quien trae esperanza al mundo no es jamás una persona remisiva. Jesús nos pide esperarlo sin estar con las manos cruzadas: «¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!» (Lc 12,37). No existe un constructor de paz que al final de la cuenta no haya comprometido su paz personal, asumiendo problemas de los demás. Este no es un constructor de paz: este es un ocioso, este es un acomodado. No es constructor de paz quien, al final de la cuenta, no haya comprometido su paz personal asumiendo los problemas de los demás. Porque el cristiano arriesga, tiene valentía para arriesgar para llevar el bien, el bien que Jesús nos ha donado, nos ha dado como un tesoro.

Cada día de nuestra vida, repitamos esta invocación que los primeros discípulos, en su lengua aramea, expresaban con las palabras Marana-tha, y que lo encontramos en el último versículo de la Biblia: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Es el estribillo de toda existencia cristiana: en nuestro mundo no tenemos necesidad de otra cosa sino de una caricia de Cristo. Que gracia sí, en la oración, en los días difíciles de esta vida, sentimos su voz que responde y nos consuela: «¡Volveré pronto!» (Ap 22,7). Gracias.

SEGUIR LEYENDO [+]

lunes, 9 de octubre de 2017

Argumentos pro aborto

En un artículo publicado en la revista científica Public Discourse de The Witherspoon Institute, se explican 10 de los peores, pero más usados argumentos de quienes promueven el aborto.

“Estos no son, y no están destinados a representar, lo mejor que la literatura académica tiene que ofrecer. Más bien, revelan el triste y preocupante estado de la posición proaborto”, sostuvo David Hershenov, autor del artículo, Phd, profesor de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos) y especialista en metafísica, bioética y filosofía de la medicina.

1. Las mujeres ricas pueden abortar, las pobres no: “Derecho igualitario a romper la ley”

David Hershenov señaló que sus estudiantes consideran que “no es aceptable que sea más fácil recurrir al aborto ilegal para las mujeres ricas que para las pobres”.

“Confieso que, por mi parte, no recuerdo ninguna defensa de un derecho igualitario a romper la ley de la Carta Magna, la Ley Americana de Derechos, o la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas”, añadió.


Finalmente, enfatizó que “tal vez nadie ha reconocido el derecho porque no existe tal derecho”, y porque “un derecho igualitario a violar la ley podría socavar la ley misma”.

2. Los provida solo se preocupan del que está por nacer

Según Hershenov es bastante común oír a los estudiantes criticar a los provida por no estar suficientemente preocupados por el bienestar de los seres humanos en otros estados del desarrollo vital.

“Una mirada más caritativa de mis estudiantes es que creen que los provida son hipócritas impulsados por preocupaciones distintas al respeto por la vida del feto. Incluso si eso fuera así, ¿importaría? La posición provida es o no verdadera con independencia de la hipocresía de las personas que la sostienen”, sostuvo el especialista.

3. La incapacidad de los hombres de quedar embarazados
 

Hershenov también indicó que algunos estudiantes sugieren que como los hombres no pueden quedar embarazados, no deberían entrar en el debate del aborto.

Luego, recordó que el caso Roe contra Wade (la decisión que aprobó la ley del aborto en 1973 en Estados Unidos) fue tomada a por nueve hombres en el Tribunal Supremo y aseguró que sus estudiantes no estarían de acuerdo con la legitimidad de tal decisión.

“Lo que mis alumnos tratan de decir es que los hombres pueden hablar sobre aborto en la medida en que su acción ayude a permitir a las mujeres tomar la decisión de abortar por sí mismas”, detalló el experto en bioética.

“Suponiendo que esto determine el debate”, sus alumnos “tienden a olvidar que hay mujeres provida”.

“Su política restrictiva sobre la libertad de expresión no elimina a su oposición, sino que crea una confrontación entre las mujeres provida y las mujeres proaborto”, añadió.

4. Las cargas del embarazo y la crianza de los hijos no están distribuidas de forma igualitaria

“Sospecho que, si los hombres también quedaran embarazados y, en consecuencia, experimentaran las limitaciones correspondientes, los defensores igualitaristas del aborto seguirían respaldando el ‘derecho’ al aborto”, puntualiza Hershenov.

De forma similar, indicó que estos “no reconsiderarían algunos derechos si en nuestra sociedad la maternidad incrementara el estatus de la mujer o su poder por encima del hombre” o “si los hombres fueran legalmente obligados a encargarse de más tareas del cuidado de los hijos”.

Hershenov afirmó que, aunque pueda existir una distribución desigual de las cargas, eso “no justifica matar al niño antes de darlo a luz”.

5. Motivaciones religiosas inspiran a todos o casi todos los provida

Hershenov indicó que a su clase siempre le asigna el ensayo ‘¿Por qué el aborto es inmoral?’ de Don Marquis e inevitablemente lo acusan de tener motivaciones religiosas.

“Pero Marquis es ateo. En el artículo, critica los argumentos contra el aborto basados en la inviolabilidad de la vida. Cuando los proaborto acusan a los provida ateos de tener motivaciones religiosas, estoy perdido. Tal vez los proaborto creen que la influencia del Espíritu Santo es penetrante”, añadió.

6. El peligro del aborto ilegal

Con indignación, muchos estudiantes de Hershenov contestan con frecuencia que si el aborto está prohibido, más mujeres morirán en abortos clandestinos.

“Los fetos y recién nacidos tienen un estatus metafísico y moral comparable, que hacen su muertes más o menos igualmente dañinas. Si los padres resultaran muertos accidentalmente en el intento de realizar un infanticidio clandestino, la respuesta correcta desde la sociedad no sería la de legalizar el infanticidio y entrenar a personal para matar de la manera más ‘segura’ posible para sus padres”, explicó el especialista.

7. Matar para evitar las cargas

Debido a que los hijos son caros y consumen tiempo, el aborto es un asunto de ‘justicia social’, indica Hershenov, y añade que sus alumnos defienden el aborto sobre la base de que evita que los niños “nazcan entre pobreza, hogares rotos, vecindarios complicados, malformaciones u otras adversidades”.

“Si consideraciones como estas son razones suficientes para algunas mujeres para abortar en algunos lugares y momentos, entonces son razones suficientes para el infanticidio en circunstancias similares”, aseguró.

8. El feto es “literalmente” una parte de la mujer embarazada

“Algunos estudiantes, (generalmente de postgrado) insisten en que el feto es literalmente una parte de la madre y no una sustancia distinta que ocupa una cavidad en su interior. Si el feto no es una persona distinta, sugieren, entonces puede ser eliminado”, señala Hershenov.

En ese sentido el experto indicó que, primero, sus alumnos alegan que “el aborto remedia la violación del feto sobre la integridad corporal de la madre. Sin embargo, si el feto es una parte de la madre no puede violar su integridad corporal, porque solo algo que no es una parte del cuerpo puede violar su integridad corporal.”

“Segundo, el feto es en ocasiones considerado un intruso. Pero una parte de uno mismo no puede ser un intruso de sí mismo”, añadió.

9. Viabilidad

El experto sostuvo que algunos de sus alumnos creen “que mientras el feto llega a ser viable y puede sobrevivir de forma independiente a la madre, está permitido matarlo. Pero esta consideración, de nuevo, podría justificar el infanticidio”.

“Más arriba hemos tratado la posibilidad de que dar de mamar es la única fuente disponible para la crianza, en cuyo caso un bebé dependería del cuerpo de su madre para sobrevivir”, dijo Hershenov, y añadió que también “pacientes de la UCI no son viables, pues dependen, de los cuerpos de otros o de máquinas para su supervivencia”.

10. Nulo conocimiento del futuro

Finalmente, los alumnos de Hershenov señalan que el feto abortado “no sabe qué es lo que se pierde”.

“La injusticia del asesinato, asegura el argumento, está en que priva a la víctima de su futuro, pero el feto no tiene idea sobre su futuro. Esto cierto, pero es también una verdad que le pertenece al niño asesinado”, indicó.

“Algunos responden que el feto inconsciente, a diferencia del niño, no siente dolor. Pero la anestesia puede eliminar esta objeción”, concluyó.

aciprensa.com

SEGUIR LEYENDO [+]

Artículo de la semana:

Testimonio de Fe de Chicharito Hernández

Javier “Chicharito” Hernández es el futbolista mexicano del momento. Tras convertirse en una de las sensaciones del fútbol inglés con sus...

Traductor

Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *