miércoles, 10 de abril de 2013

Mostremos la alegría de ser hijos de Dios, exhorta el Papa


“Mostremos la alegría de ser hijos de Dios”, fue la exhortación que lanzó el Papa Francisco a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro durante la catequesis de los miércoles, al recordarles que con su Resurrección Cristo regaló a los hombres y mujeres la dignidad de ser hijos del Padre y de nacer a una nueva vida.

“A quien nos pide dar cuenta de la esperanza que hay en nosotros, mostremósle a Cristo Resucitado y hagámoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados. Mostremos la alegría de ser hijos de Dios, que nos da la libertad de vivir en Cristo, que es la verdadera libertad, la de la esclavitud del mal, del pecado y de la muerte!”.

El Papa, que llegó a la Plaza de San Pedro en vehículo descubierto, explicó que “con la resurrección de Jesús sucede algo absolutamente nuevo: somos liberados de la esclavitud del pecado y nos convertimos en hijos de Dios, somos engendrados a una nueva vida. ¿Cuándo ocurre esto? En el Sacramento del Bautismo”.

“El Espíritu que hemos recibido en el bautismo nos enseña, nos empuja a llamar a Dios ‘Padre’ o mejor. ‘Abbà’ que significa ‘papá’. Así es nuestro Dios: es un papá para nosotros. Este es el don más grande que recibimos del Misterio Pascual de Jesús. Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza, nos ama aun cuando nos equivocamos”, afirmó.

El Santo Padre señaló que esta relación filial con Dios es un tesoro que no debe permanecer escondido “en un rincón de nuestras vidas”, sino que debe crecer y ser alimentado con la escucha de la Palabra de Dios, “la oración, la participación en los sacramentos, sobre todo la Penitencia y la Eucaristía y la caridad”.

“¡Podemos vivir como hijos! Esta es nuestra dignidad, tenemos dignidad de hijos. Comportémonos como verdaderos hijos. Esto significa que cada día tenemos que dejar que Cristo nos transforme ...significa tratar de vivir como cristianos, tratar de seguirle, incluso si vemos nuestras limitaciones y nuestras debilidades”, afirmó.

En ese sentido, llamó a no caer en la tentación de dejar de lado a Dios “para ponernos a nosotros mismos en el centro”. “Al contrario, sólo comportándonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por las caídas, sintiendo que nos ama nuestra vida será nueva, inspirada por la serenidad y la alegría. ¡Dios es nuestra fuerza! ¡Dios es nuestra esperanza!”.

El Papa Francisco señaló a los fieles que “nosotros somos los primeros que tienen que mantenerse firmes en esta esperanza y ser un signo visible, claro y brillante para todos. El Señor resucitado es la esperanza que no falla, que no defrauda . ¿Cuántas veces en nuestra vida las esperanzas se desvanecen? ¿Cuántas veces las expectativas de nuestros corazones no se hacen realidad?”.

“La esperanza de los cristianos es fuerte, segura, arraigada en esta tierra, donde Dios nos ha llamado a caminar, y está abierta a la eternidad, porque está fundada en Dios, que es siempre fiel... Ser cristiano no se reduce a seguir unas órdenes: quiere decir estar en Cristo, pensar, actuar y amar como Él, es dejar que él tome posesión de nuestra vida y la cambie, la transforme, para liberarla de la oscuridad del mal y del pecado”, afirmó.

Finalmente invitó a mirar “a la patria celestial y así tendremos una nueva luz y más fuerza en nuestras tareas y esfuerzos diarios. Es un valioso servicio que tenemos que prestar a este mundo nuestro que a menudo ya no es capaz de levantar la mirada hacia arriba, hacia Dios”.

Culminada la audiencia, el Papa Francisco bajó a la Plaza de San Pedro, donde se encontró con personas discapacitadas, a quienes saludó.

aciprensa.com

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