martes, 11 de agosto de 2009

Santa Clara de Asís

11 de agosto


Clara Favarone perteneció a una noble familia en el Asís de fines del siglo XII. Desde pequeña había oido hablar sobre Francisco Bernardone y su mensaje de pobreza y amor absoluto a Jesucristo. Por la gracia de Dios, compredió Clara que la espiritualidad de este joven era lo que su corazón buscaba para plenificarse y se puso bajo la dirección del poverello.

Después de algun tiempo de guiarse con él, Clara ve con mucha seguridad que debe seguir a su maestro en su espiritualidad más de cerca.

Desechando muy buenos partidos matrimoniales, huyó de la casa de su padre la noche del Domingo de Ramos de 1211, con sólo dieciocho años. Ante el altar de la Iglesia de Santa María de los Angeles, se ofreció a Dios para siempre. Vistió la ruda túnica, se abrazó a la Dama Pobreza y se dedicó a la penitencia y al sacrificio.

Pero esa noche, cuando se dieron cuenta de su desaparición, salieron a buscarla sus parientes para obligarla a la fuerza que volviese a su hogar. Pero ni siequiera esa violencia logró persuadirla.La decisión que había tomado era irrevocable. Sus familiares vencidos la dejaron en paz.

«Superada felizmente esta primera batalla, para poderse dedicar a la contemplación de las cosas celestiales se refugia entre los muros de San Damián y allí, «escondida con Cristo en Dios» (Col 3,3), por espacio de cuarenta y dos años nada encontró más suave, nada se propuso con más ahínco que ejercitarse con toda perfección en la regla de San Francisco y atraer a ella, en la medida de sus fuerzas, a otros» (Pío XII).

Al principio su actitud fue muy mal vista y la despreciaban.Pero luego su ejemplo fue inquietando los corazones de numerosas jovenes como ella que querían entregarse totalmente al Señor. Así su padre San Francisco comenzò a captar las virtudes que sobresalían en su hija y la nombró abadesa del primer convento de la rama femenina de su orden. Incluso, en momentos claves de la vida del pobre de Asís, ella llegó a ser una gran consejera. En efecto, acudía a ella no sólo una multitud ansiosa de oírla, sino que se servían de su consejo obispos, cardenales y alguna vez los Romanos Pontífices

La vida y pasión de Jesús fue el objeto preferido de su meditación. Jesús-Eucaristía. Jesús-Niño en el pesebre. Y junto a Jesús, su bendita Madre, a la que profesó una devoción sin límites.

El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, y dos días después de que su regla fuera aprobada por el Papa, se fue al cielo a recibir su premio.

Santa Clara fue canonizada el 15 de agosto de 1255 por su amigo y protector el papa Alejandro IV.

Pronto brincó las fronteras de Umbría y de Italia la fama de la virtud de Santa Clara y sus Damas Pobres, sembrando Europa, antes de 1253, de monasterios que la juventud femenina de los países cristianos pobló rápidamente, atraída por el ideal de pureza y sacrificio vivido por las damianitas de Asís. La vida y obras de las clarisas, a ejemplo y por mandato de su santa fundadora, como aguas vivas que regaran el campo de la Iglesia, fluyeron en el decurso de siete siglos en beneficio espiritual del pueblo de Dios. Y aun hoy el mensaje de Clara Favarone de Asís no ha perdido su sugestiva atracción ni ha agotado su eficacia renovadora. Hoy las religiosas Clarisas son aproximadamente 18.000 en 1.248 conventos en el mundo.

iglesia.org

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